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Infiel a mi novio con extranjero de verga enorme
Fecha: 29/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: soyAriel, Fuente: CuentoRelatos
... vuelta. – Ahora es el turno de gozar tu divino y blanco culito, chamita hermosa. Me puso en 4 patas, con el culito bien levantado, me incliné hasta apoyar mi cara en una almohada para levantar más el culo y abriendo mis piernas, decidida a entregarle mi orificio en sacrificio, sabiendo el tamaño y grosor de su verga, recordé que en un cajón tenía un tubo de lubricante, del que se usa en el hospital y le señalé donde encontrarlo: – Abre ese cajón, ahí tengo un botecito de lubricante. Sonrió y extrajo el tubo de lubricante. – Bien, chama, estabas preparada para darme el culito, que bien, me gusta. Me tomó de la cintura y sus manos separaron mis nalgas y dejó mi apretado y tembloroso esfínter al descubierto, colocó su cara entre mis nalgas y su lengua hurgó en mi entrada trasera, todo mi cuerpo se estremeció y mi piel se puso de gallina al contacto, siguió lamiendo mi esfínter un par de minutos, introduciendo la punta de su lengua y moviéndola en forma circular, sus dedos encontraron mi clítoris y lo acariciaba suavemente, abrió el tubo de lubricante y aplicó una generosa cantidad en sus dedos, y empezó a masajear mi arrugado anillo de carne en forma circular, hasta que presionó y mi esfínter se abrió, su dedo me acaricio por dentro y lubricó mis paredes internas. – Relájate chama, afloja el cuerpo, tienes el culito muy estrecho y tenemos que abrirlo bien para que te entre mi verga. Pronto fueron dos dedos repletos de lubricante en mi interior, y cada que ...
... los sacaba aplicaba mas lubricante antes de volverlos a meter, sentía mi colita cada vez más dilatada, sus dedos entraban y salían con facilidad, entonces se embadurnó la totalidad de su verga con el lubricante y se incorporó, sus manos me tomaron fuertemente de la cintura y sentí el ardiente trozo de carne deslizándose en la raja entre mis nalgas, pronto encontró la punta de su verga la entrada de mi culito, intentó penetrarme un par de veces, sin éxito, su verga era demasiado gruesa y salía disparada hacia arriba. – Relájate chamita, relájate, entrégame tu culito.- me decía. Aplicó más gel lubricante en mi orificio y nuevamente sentí la sedosa y caliente cabeza en la entrada, abrió mis nalgas lo más que pudo y volvió a empujar, cada vez mi anito se abría más hasta que la cabeza lo traspasó y apreté el culo dando un grito de dolor. – Relájate chama, relájate- intentaba tranquilizarme. Dejó la cabeza dentro un rato, sin moverse, esperando pacientemente que mi culo se adapte al visitante, efectivamente el dolor disminuyó y me relajé completamente, entonces siguió presionando y me la fue metiendo toda, lento, pero sin detenerse hasta que sus huevos chocaron con mis nalgas, dí un largo gemido que debió escucharse por todo el edificio, me sentía tan llena, una sensación de que estaba a punto de explotar y tan plena a la vez, mi mirada se nubló y mi cuerpo vibraba de placer combinado con punzadas de dolor, se quedó un rato quieto esperando pacientemente que mi culo se ...