1. Infidelidad III: Secuelas y daño colateral.


    Fecha: 01/10/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Intercambios Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30

    ... otra mujer… Te confieso que me siento nervioso. EaEx: Eres un hombre muy bien parecido, con un cuerpo que intimida, unos brazos que invitan a dejarse abrazar, estoy convencida que tu esposa te dio la oportunidad perfecta, y a mí mi esposo, confieso que tengo muchas ganas de sentirte dentro, que por cierto, no hay restricciones, pídeme lo que quieras, te lo daré, solo te pido una cosa, no hagamos comparaciones, no caigamos en el juego de tu esposa, solo disfrutemos esta experiencia y las que vengan.
    
    Sentir las manos de otra mujer que no era mi esposa resultó no sólo placentero, sino también interesante “exfolie mis manos para tí, tengo otros detalles que espero te gusten” me dijo tocando mis manos y antebrazo.
    
    Está mujer estaba avanzando con su estrategia y pensaba no darme tregua, porque sin darme tiempo a reaccionar pasó su otra mano por sobre mi paquete y muslo, causando una reacción en mi pene casi de inmediato.
    
    Es evidente que no soy virgen, pero las primeras veces con mi esposa fueron diferentes, repetí en mi cabeza y la cité ‘solo te pido una cosa, no hagamos comparaciones’. Decidido a no ir por ese camino cerré los ojos y dije en voz baja ‘solo disfrutemos esta experiencia’.
    
    Antes de abrir los ojos sus carnosos labios se posaron en los míos en un piquito tímido, prolongado, un beso inocente que era el preámbulo a una vorágine nueva de sensaciones.
    
    El pico se transformó en un beso apasionado gradualmente, risas de ambos acompañadas de exhalaciones cortas ...
    ... y a veces profundas. Sus manos me tocan por sobre la ropa, debajo de mi vestimenta mis pezones erectos, firmes como piedra, se deleitan con la atención, mi pene, firme como soldado sufre encerrado por la truza y el pantalón, fieros aliados que le impiden explayarse.
    
    Nuestras lenguas danzan en una batalla endemoniada que no tiene perdedores, salí de mi letargo recorriendo su suave piel y no tan firmes carnes, descubrí que lo rollizo tiene su encanto, particularmente en el tema de la temperatura.
    
    Debajo del vestido amarillo, que se mojaba con su sudor, el calor de su entrepierna me alcanzó, delatando su deseo con el dulce aroma del néctar de su flor que llego hasta mi nariz.
    
    Usando mi recién adquirida musculatura, jalé toda su voluptuosidad con fuerza hasta sentarla en mi regazo con las piernas bien abiertas de par en par arrancando un grito de sorpresa por el alarde de fortaleza.
    
    Visiblemente estimulada rompió el beso para verme a los ojos, sus brazos rodeando mi cuello, ardía en deseo, su temperatura y fluidos la delatan.
    
    Retomó el beso y las caricias que ahora tenían un doble objetivo, colmarme de afecto y desvestirme. Le di ventaja porque yo había venido al encuentro con bastante más ropa que ella, camisa, playera, corbata, cinto, pantalón, boxer, calcetas y zapatos, mientras que ella tenía brassiere, tanga, vestido y sandalias.
    
    Una a una fueron cayendo las prendas, primero mi corbata que uso para taparme los ojos y besarme profundamente, en esos momentos ...
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