-
La casa rural. Juntos mejor que separados
Fecha: 01/10/2026, Categorías: Intercambios Autor: Tiago Vilas, Fuente: TodoRelatos
Hola soy Manuel, os quiero contar una experiencia del pasado invierno que dudo que tenga la suerte de volver a vivir este. Nos fuimos de vacaciones a la montaña mi esposa, Marisa, otra pareja y yo. Todos estamos ya en los cuarenta. La pareja, por aquello de encuadrar mejor la acción eran Paco y Lina, amigos nuestros de toda la vida. Tanto Marisa y yo, como Paco y Lina, llevábamos media vida juntos. Por tanto, éramos, y somos, dos parejas estables y los cuatro amigos de los que han vivido muchas guerras juntos. Pues bien, resultó que alquilamos una casita en un pueblo del norte de navarra con la idea de hacer senderismo y recorrer unas cuantas rutas de la zona con fama de ser preciosas y sencillas de hacer. Salimos un jueves al medio día cada pareja con su coche, y llegamos a mitad de tarde. Nada mas llegar nos dieron las llaves, nos enseñaron las cosas de la casa, deshicimos equipaje, y fuimos al centro comercial de la ciudad más próxima que estaba a unos diez kilómetros, para comprar aquellas ultimas cosas que no habíamos traído nosotros. Hecho todo esto nos dispusimos a preparar la cena y ultimar detalles sobre el plan del día siguiente. Todo estaba saliendo según lo que habíamos proyectado con la salvedad de que cabía la posibilidad de que el tiempo se complicase un poco más de lo esperado, y lo que en principio iba a ser una nevada ligera, podía ser algo más serio, pero como habíamos preparado todo con meses de antelación y teníamos bastantes ganas, decidimos ...
... correr el riesgo. Cenamos sin darle mayor importancia, nos fuimos a dormir pronto ya que madrugábamos al día siguiente y, al amanecer, ahí estaba nuestra sorpresa esperándonos. La nevada si bien es cierto que no había sido soberbia, sí que había llenado las calles del pueblo; pero el agravante de la situación vino cuando resultó que un camión había volcado en una carretera que daba acceso al pueblo. El puñetero camión tumbo unos postes de la luz y además desparramó la carga por toda la carretera. Por tanto, tenían que quietar todo aquello con los correspondientes papeleos para peritos de seguro etc., y para colmo no permitía el paso a los servicios de mantenimiento de carreteras que se encargaban de, entre otras cosas, limpiar los accesos al pueblo y sus calles, quitar la nieve, echar sal para que no se formase hielo etc. Conclusión: “encerrados” en un pueblo que, como tal, no daba mucho pie a visitas turísticas ni actividades de ocio, pues era un pequeño pueblo con escasos cien habitantes que se dedicaban a arrendar casas rurales como en la que estábamos. Ante esto, nos vinimos un poco abajo anímicamente. Más Paco y yo que teníamos ganas de estrenar el equipo raquetas para andar por la nieve. Lina y Marisa en seguida quitaron hierro al asunto y dijeron que siempre podíamos hacer brasas para comer y hacer una sobremesa más larga de lo habitual como cuando éramos jóvenes y descansar, que tampoco nos vendría mal. Mirándolo desde su punto de vista, en verdad el plan no era ...