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El guía del tapeo Parte 1 (relato)
Fecha: 01/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos
Este relato consta de tres capítulos EL GUÍA DEL TAPEO Parte 1 _Ay qué bonito, amor, estar contigo aquí en Europa_ Gabriela estaba feliz, yo era feliz también. El año próximo nos casaríamos luego de cinco años de noviazgo. Yo tenía entonces 24 años y acababa de recibirme de abogado y ella tenía 23 y en cuanto acabare su tesis doctoral sería médica y luego nos casaríamos. Este viaje era un regalo de mis padres por mi título, creo que estaban contentos conmigo y contentos con Gaby, era una mujer ideal para mí. Ambos pertenecíamos a buenas familias bogotanas, en algunos pocos años tendríamos hijos y haríamos todo lo que se esperaba de nosotros de acuerdo a nuestra educación y posición social en la vida. _De verdad que eres bella, déjame que te saque una fotito frente a la ventana_ dije Gabriela era una típica belleza colombiana de los pies a la cabeza. Alta, 172 y estilizada y flexible como un junco, su cintura era de una delgadez extrema, casi podía abarcar su cintura con una sola mano, pero allí donde comenzaba su culazo, sus caderas se ensanchaban y nacían dos protuberancias carnosas, redondas y compactas que eran sus nalgas y las piernas fibradas y torneadas y su carita era alargada y casi melancólica, los ojos marrones, las cejas delineadas, la boca demasiado grande y carnosa para esa carita delicada. _Usted me ve bella porque me quiere…._ dijo ella _Yo la amo, pero ciego tendría que ser para no admirar su belleza, mi reina_ dije Y ...
... ella se giró hacía mí y entonces sus tetazas se movieron inquietas dentro de su pequeña blusa, abrochada con botones por delante y que dejaba sus hombros redondeados al desnudo y también el vientre plano y exiguo al desnudo. Tragué saliva, las enormes y colosales tetas de mi novia siempre me dejaban sin aliento. Es que al ser ella tan delgadita de torso, parecían incluso más exageradas y grandes de lo que eran y su tacto me volvía loco literalmente. Y había aprendido a convivir con las miradas anhelantes de los otros hombres, donde fuera que estuviéramos. Un amigo colombiano me había advertido _Cuidado con Gabriela cuando estés en Italia y en España, los hombres te la van a comer con los ojos, compadre_ _Alejandro ¿usted va vestido así para ir de tapas, mi amorcito?_ _Me cambio la camisa y estoy, mi amor_ Ella volvió a moverse por la habitación como una pantera enjaulada. Llevaba unos vaqueros que eran demasiado ajustados, se adherían a sus piernas y ceñían su culo de un modo que no sé cómo hacía ella para embutirse allí dentro. Salir de tapas por la noche madrileña, esa iba a ser nuestra primera actividad turística en Madrid. Mi padre y mi madre que habían viajado mucho me habían recomendado que lo hiciéramos, era un clásico, me nombraban platos y lugares y me remarcaban que hiciéramos un recorrido a pie por diversos lugares. Gabriela llevaba además el pelo largo hasta la cintura, era un pelo denso y oscuro, negro como el ala de un ...