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Madura y divorciada (4): pajear
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Masturbación Autor: AnneM, Fuente: CuentoRelatos
Yo siempre he reverenciado la masturbación masculina. Llevo masturbando pollas desde un par de años antes de separarme de mi pareja. Por su trabajo viajaba con cierta regularidad a París para asistir a congresos y cuando mi trabajo me lo permitía le acompañaba; al menos un par de veces al año. Una mañana en la que hacía turismo por la ciudad del Sena y que vi a una pareja madura entrar en un cine porno, el "Cinèma L'Atlas" me aventuré a entrar tras ellos; jamás había vivido una experiencia semejante: tanto es así que los tres días restantes entraba en el cine desde que abrían a primera hora de la mañana y pasaba las horas en su interior hasta que llegaba la hora de recoger a mi marido. Aquella primera vez me senté cerca de la pareja, algunos de los hombres que estaban solos en el cine se sentaban junto a ellos y tras sacarse la polla ella les masturbaba mientras su marido o lo que fuera se masturbaba a su vez mirándolos. Apenas diez minutos más tarde un joven se sentó a mi lado con su polla fuera esperando que mi mano le aliviara… Muchas veces he pensado como me aventuré casi desde el minuto uno a esa práctica. Recuerdo aquella primera mañana en la que pasé algo más de dos horas acariciando y masturbando sin preguntar a todo el que se sentaba a mi lado; aquella primera vez no llevé la cuenta pero recuerdo nítidamente las manchas y salpicaduras de esperma que variaba desde un aspecto acuoso hasta cremoso que quedaron a los pies de ambas butacas a izquierda y derecha ...
... de mi asiento. Hoy en día soy una experta masturbadora (y en ocasiones mamadora) de pollas tanto circuncidadas como no circuncidadas, sin embargo mi preferencia siempre es por la polla no circuncidada, considerando el prepucio fundamental para una masturbación visualmente erótica. Para mi masturbar a un tío es un culto erótico, una filosofía oriental que he hecho mía a lo largo de los años. Afirmo con plena convicción que la masturbación masculina es un acto sexual sublime, un verdadero arte erótico y ciertamente no un preámbulo al sexo. En cualquier caso ciertas prácticas masturbatorias solamente las practico con determinados hombres que han de ser muy jóvenes o extremadamente femeninos como es el caso de algún travestí encontrado en el mencionado cine y con el que finalmente en recalado en su casa. Consiste en pedirle que se coloque a cuatro patas y masturbar lentamente su verga mientras entierro mi cara entre sus nalgas y le penetro con mi lengua. Nada hay comparable a los jadeos, suspiros y peticiones de que no interrumpa la acción de un afeminado en esa circunstancia. A partir de mi tercera visita al "Cinème L'Atlas" dejé de masturbar a los espectadores sentada en el patio de butacas para ir directamente a los lavabos o al piso superior donde hay excelentes huecos entre las filas de butacas para arrodillarte frente a "tu pieza" y masturbarle teniendo su polla a la altura de tus ojos o cara, lo que es ideal en aquellas ocasiones en las que la polla es tan "rosada ...