1. Construyendo paraísos (5): Playeras calientes


    Fecha: 04/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Wily, Fuente: CuentoRelatos

    Lleva varios días Nore en casa y aún no hemos ido a la playa, es verdad que no está cerca para ir andado, a Tara le hubiera gustado, pero a caballo es un paseo y se hace corto. Un año le regalé a Tara una calesa, porque no le gusta montar, así que engancho el penco al carruaje y va encantada.
    
    Esta vez van las dos en la calesa y yo a caballo. Tengo cierto reparo en dejarlas a solas porque, metidas en conversación, quien sabe si sale la cabalgada de ayer o la paja de antes de ayer o la del primer día. Me resulta incómodo y esquivo el contacto con Nore, ni visual y menos físico. Aun no queriendo mirar, las dos llevan sus mini bikinis con pañuelos traslúcidos atados a las caderas que dejan a la vista velada sus hermosos culos, redondos y bien proporcionados, para nada caídos, al contrario, pompis bien pomposos y deseables. A caballo no podrían haber ido casi semidesnudas.
    
    A pesar de las vistas, no estoy en disposición de disfrutarlas, las pocas veces que se han cruzado nuestras miradas, ha sido de complicidad, con una sonrisa para dentro, de centésimas de segundo y retiro la mirada. Por ahora las conversaciones son cotidianas, triviales y chistosas, que sigan así.
    
    Llegamos a la playa y aquí sí que no hay medias tintas, fue colocar los bártulos en la arena y deshacerme de todo lo que llevo encima. Aunque tenga el “run-run” de si se cuentan o no entre ellas, también sé que al despelotarme no se sorprenderá por ello. Al hacerlo han soltado unas risitas las dos, no he ...
    ... querido prolongar el momento, es la primera vez que me sentía algo cohibido en bolas y me fui al agua a disfrutar del agua y sus olas.
    
    Al poco rato viene Tara a darse un baño y se acerca, lleva sólo el tanga del bikini, está estupenda y nos abrazamos y besamos. Me dice que me nota distante con nuestra invitada, le respondo que no quiero ser pesado, ni acaparar, que prefiero interferir lo menos posible. Me responde algo enfadada que nada de eso, que estamos para pasarlo bien los tres y nada de estar a un lado. Asiento y sigo nadando.
    
    Pasado un rato entre las olas me reincorporo al grupo, más relajado y dispuesto a disfrutar de la contemplación de dos estupendos cuerpos, de dos tías buenas, como diríamos los tíos sin rodeos. Me voy acercando y veo que las dos se están dando una a la otra aceite protector, el caso es que no sabría si se están esparciendo el aceite o se estaban magreando las tetas una a la otra ya que estaban sin lo de arriba del bikini, en cuanto me han visto han acelerado la maniobra para darla por terminada y se han tumbado boca arriba.
    
    Las dos brillaban con la crema que se habían dado, unos pechos relucientes apuntaban al cielo, me quedé de pie delante de ellas, sonriente, algo desafiante, saliendo de la fresca agua del mar, mi miembro no daba las medidas ni el tono para provocar alguna reacción, aun así quería exponerme a los ojos de las dos, que eso sea lo natural, así también podré estar así en la piscina de casa.
    
    Cuando dejo de gotear me tumbo junto ...
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