1. Ayudando a Isabel con sus sesiones 3


    Fecha: 07/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos

    La Liberación y la Humillación---Roberto se enfrenta a su mayor desafío: cabalgar sobre un dildo gigante mientras María y su compañera, Isabel, observan con deleite. ¿Podrá superar sus límites y complacer a su ama?---
    
    Roberto se arrodilló en el suelo, sus manos esposadas a la espalda, mientras María se paraba frente a él con una sonrisa triunfal. La semana de castidad y sumisión había llegado a su fin, y ahora era el momento de su recompensa. María se agachó, desabrochó la jaula de castidad que había mantenido a Roberto en un estado constante de frustración y deseo, y la retiró con un suave clic. La liberación fue inmediata, y Roberto sintió un cosquilleo en su miembro, ansioso por la libertad después de tanto tiempo.
    
    —Ahora, mi querido Roberto —dijo María con una voz que goteaba miel y dominación—, es hora de que demuestres tu devoción. Vas a cabalgar sobre este dildo como la putita que estás aprendiendo a ser.
    
    El dildo en cuestión era grande, su tamaño intimidante incluso para alguien que no hubiera pasado una semana en castidad. Roberto tragó saliva, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Sabía que no tenía opción, pero la idea de introducirse algo tan grande en el culo le provocaba una mezcla de miedo y excitación.
    
    —Vamos, marica —lo burló María, usando el término con una intención clara de humillarlo—. No te hagas de rogar. Quieres follarte ese culo, ¿verdad? Pues hazlo.
    
    Roberto se posicionó frente al dildo, colocado sobre una almohadilla en el ...
    ... suelo. Se arrodilló sobre él, sintiendo el frío del material contra su entrada. Cerró los ojos, respiró hondo y, con un movimiento lento y deliberado, comenzó a bajar su cuerpo sobre el dildo. La resistencia fue inmediata, su esfínter luchando contra la intrusión. María observó con satisfacción, disfrutando del espectáculo de Roberto luchando por someter su propio cuerpo a su voluntad.
    
    —Vamos, nena —lo alentó María, su voz cargada de burla—. Sé que puedes. Métetelo todo.
    
    Roberto apretó los dientes, sus músculos tensos mientras intentaba relajarse. El dildo avanzó lentamente, centímetro a centímetro, estirando su entrada hasta que finalmente cedió. Un gemido ahogado escapó de sus labios, una mezcla de dolor y placer que lo hizo temblar. María se rió, su risa resonando en la habitación como una melodía de dominación.
    
    —Mira eso, Isabel —dijo María, volviéndose hacia su compañera—. Nuestro marica se está follando el culo como la putita que es. ¿No es adorable?
    
    Isabel, sentada en un sillón cercano, sonrió con satisfacción. Su excitación era palpable, sus ojos brillando con un deseo que no intentaba ocultar. Cruzó las piernas, su falda ajustada resaltando sus curvas, y observó con deleite cómo Roberto se adaptaba a la nueva sensación.
    
    —Es perfecto —murmuró Isabel, su voz ronca de deseo—. Está aprendiendo su lugar.
    
    María se acercó a Roberto, su presencia imponente incluso sin decir una palabra. Se colocó detrás de él, sus manos descansando en sus caderas mientras lo ...
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