1. La mujer de mi compañero de piso


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: solitario77free, Fuente: CuentoRelatos

    ... que me dejaron sin aliento, más aún cuando pasó cerca de mí, haciéndose más evidente la abertura a los lados, que revelaba la descarada desnudez de sus senos, completaba el outfit con un short blanco que dejaba poco a la imaginación no porque fuera muy cortito sino más bien suelto como de tul y descaradamente transparente que dejaba en evidencia el hilo negro que parecía vestir adrede para perturbarme, sandalias bajas de casa y una batea con algunas prendas lo que hacía notar a donde se dirigía.
    
    No pude evitar mirarla sin reparos, total eso parecía desear y no dude en tomarlo como evidente, mis ojos se posaron sobre sus tetas y se acercó a mí, en ese micro segundo pensé que quizás fuera a decirme algo sobre mi mirada pero no, solo me dijo con un gesto más marcado que que el de aquella mañana “¿será que me invita una? Estoy que ardo de calor” y prosiguió su camino sin voltearse.
    
    Demoré un minuto en recobrar el aliento y dejar de cuestionarme si estaba soñando o acababa de ocurrir aquella escena, me paré con aplomo aun conservando mi cerveza, me dirigí al refrigerador y saqué otra cerveza, la abrí y sin titubear me acerque frente a ella con ambas cervezas en la mano y le dije: “¿aplacamos el calor?”, sonrió recibió la cerveza y bebió un sorbo rápidamente, hizo un gesto de satisfacción y me dijo mientras miraba las cuerdas de tender, “¿será que le incomoda que cuelgue mis prendas íntimas tan cerca de su ventana?”.
    
    La mire con lujuria ya inocultable y le dije “no, es un ...
    ... buen ejercicio para mi imaginación”, me miró frunciendo el ceño y dijo “mire al señor ten seriecito y ahora tan atrevido” mientras tomaba un sorbo más de cerveza, voltee y abrí la puerta de mi cuarto y deje mi botella en una mesita que estaba a ingreso, me volví hacia ella y le dije: “ser serio no significa que no sepa divertirme y menos aún apreciar y disfrutar las cosas buenas de la vida, como la cerveza que acabo de dejar o como la linda vista que tengo frente a mí”.
    
    Pareció ignorar lo que acababa de decir, cogió uno de sus dichosos hilos de la batea y lo retorció para quitarle el agua, cogió dos ganchos y se estiró sobre el tendal para colgar, el movimiento fue tan normal como sexy, mi puerta entreabierta me aconsejaba entrar y tratar de ahogar mis instintos, a la vez mi lado animal quería abalanzarse sobre ella sin ningún reparo, finalmente la razón pareció tomar leve control sobre mí y volteé hacia mi puerta, sin embargo no pude evitar intentar dar una última mirada a esa tentación que a escasos metros destilaba sensualidad y lujuria, me miró cogió su botella y dio un sorbo súbito tirándose la cerveza encima con evidente intención y mirándome ya sin ningún atisbo de decoro dijo “me mojé, ¿será que me ayuda?” .
    
    Mi reacción fue automática, la cogí de la muñeca y la atraje con violencia hacia mi, dejándola descalza y apretada a mi cuerpo.
    
    Me miró enojada y me espetó a dos centímetros de mis labios “¡atrevido!” mientras me tiraba lo que quedaba de la cerveza sobre ...
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