1. Amor en Criptomonedas VI


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... de ternura suya… sin hacerme sentir presión, pero con esa mirada que te dice: “eres mi vida, no lo olvides.” Yo le prometí que iba a ver a mis padres y que pasaría de la insistencia de mi madre. Lo cumplí, al menos durante el sábado por la mañana.
    
    —¿Y luego?
    
    Margaret miró a la ventana como si su alma quisiera escapar de aquella habitación
    
    —Por la tarde me visitó Tiffany. Fue directo al grano. Me dijo que Eric cumplía años, que había montado una fiesta enorme, que le había pedido que me convenciera para ir. Le dije que no. Que no tenía nada que ver con ese mundo. Pero Tiffany insistió. Me dijo que Eric estaba cambiando, que me echaba de menos, que quería verme en amistad sincera.
    
    —¿Y qué hiciste?
    
    —Me negué otra vez. Pero luego llegó Helen. —Hizo una mueca, como si su sola mención bastara para crisparla—. Helen es prima segunda de Eric. Y fue aún más directa. Me dijo que, si no iba, iba a parecer que aún me dolía… que iba a demostrarle que seguía colada por él.
    
    —¿Y eso te tocó?
    
    —No en ese momento, pero me dejó la duda. Me encerré en mi cuarto y me olvidé del asunto. A la medianoche empezaron a llegarme los videos, las fotos. Tiffany y Helen estaban allí, divirtiéndose como si no existiera el mundo. Música, luces, copas, gente riendo… y entonces me dio esa cosa… esa necesidad de no quedarme atrás. De no ser la chica “madura” que se queda en casa aburrida.
    
    —¿Decidiste ir?
    
    —Sí. Me vestí rápido. Quería verme bien, pero sin exagerar. Tomé un short blanco ...
    ... y un top negro que dejaba ver mi vientre plano. Me subí al coche y fui hasta la casa de Eric, la cual no estaba lejos. Apenas diez minutos.
    
    La mansión de dos plantas tenia un ático reconstruido el cual albergaba una sala de juegos enorme. Allí tiene una mesa de billar, un par de sofás, una mesa de pin pon, una consola conectada a una TV de 80 pulgadas para los juegos del niñato y un karaoke.
    
    -conocías el lugar? … —bajó la mirada— …demasiado bien dijo. Fue allí donde perdí mi virginidad. Tenía mis huellas en cada rincón.
    
    Andreu asintió, pero no dijo nada. Margaret prosiguió.
    
    —Cuando llegué, la música retumbaba desde la calle. Nadie escuchó el timbre. La puerta estaba abierta. Entré. En el patio habían montado una gran mesa con bebidas, picoteo, luces de colores. Se notaba que los padres de Eric estaban de viaje.
    
    —¿Y cómo fue el reencuentro?
    
    —Él estaba hablando con una chica morena delgada, guapa de cara, llevaba un vestido ceñido y estaban muy cerca… riendo de esa forma en la que uno se ríe cuando quiere gustar. Pero al verme… le cambió la cara y se separó de inmediato, viniendo directo hacia mí. Se notaba sorprendido. Pero también feliz. Me abrazó con esa mezcla de nostalgia y conquista. Me dijo que no creía que me animaría. Me ofreció una copa. Quiso saber cómo estaba. Parecía auténtico… aunque sé que Eric puede ser muchas cosas, menos inocente.
    
    —¿Y tú cómo te sentiste?
    
    —Confundida. Nerviosa. Pero halagada. Bailamos un poco. Nos reímos. Me dijo que ...
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