1. CUÑADA EN CASA pt3


    Fecha: 10/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Caminando hacia la mesa, Jessica no dejaba de voltear a vernos. Y no dejaba de verme la pelvis. Al sentarnos, Liz le pregunta qué sí, todo bien. Jessica ríe y le dice que sí. A Liz le molestó un poco que hiciera evidente las cosas, pero parecía que mi suegra ni cuenta se dio. Estaba solo pensando en lo de su cirugía. Comimos y al terminar, mi suegra quiso ir por una nieve y tenían que comprar algunas cosas para los días que estaría en el hospital.
    
    Es habitual que sea un procedimiento ambulatorio unas horas antes y unas cuantas horas después, aproximadamente un día o dos. Pero Lizbeth, al tratarse de mi suegra y al ser en mi hospital, no se limitó en extremar las medidas de precaución y cuidados. Después de comer fuimos por la nieve y las cosas que mi suegra estaba ocupando comprar. Cómo veníamos en carros separados, pues Jessica y yo volvimos a estar solos en camino a las compras.
    
    Ya en el carro le pregunté que si le gustó la comida y que si quería nieve.
    
    Sí, le gustó la comida mucho y también quería la nieve. Pero la veía algo seria o triste. Le pregunté que sí, qué pasaba. Me comentó que estaba preocupada por su madre, y que le ponía triste no poder hacer nada por ella. Ni siquiera invitarle la nieve. Mucho menos cubrir el hospital o la cirugía.
    
    Le dije que no se fijara en eso, que todos entendíamos su situación y que, aparte eso, ya estaba cubierto que no se preocupara por cómo fue, que ella después cuidaría de su mamá.
    
    Me dijo que sí, que ella se iría a ...
    ... cuidar a su mamá a la casa de sus papás cuando saliera del hospital. Para darnos espacio a mí y a Liz y poder ella también ayudar.
    
    Llegamos a la plaza donde compraría mi suegra, sus cosas y compraríamos las nieves. Vi donde se estacionaron mi esposa y mi suegra y busqué un lugar cerca. Ya estacionado, saqué mi cartera y le di un poco de dinero a Jess. le dije: —Te voy a prestar para que nos invites la nieve.
    
    Dudó un momento, insistí con la mano y lo tomo sonriente. Nos bajamos del carro y caminamos hacia la plaza. Ya otra vez era la misma relajada y graciosa.
    
    Mientras caminábamos, me tomó la mano y me dio un beso en la mano.
    
    Me dijo: —Muchas gracias, no sabes lo feliz que me hiciste. Le voy a comprar sus cosas a mi mami y las nieves. Yo solo me reí. Le dije que mejor solo comprará las nieves y guardará el resto. Pues lo podía ocupar después.
    
    Se rio y se fue brincando a alcanzar a su mamá. Estaba muy feliz, desde la plaza nos vieron acercarnos. Mi suegra se alegro mucho y mi esposa también. Al acercarme a ella me pregunto ¿qué pasó ? Le dije que jess estaba algo preocupada por no poder ayudar a su mamá y que le había dado para que ella comprara las cosas que faltaban. Me abrazo y fuimos por la nieve, nos tomamos el tiempo para hacer las compras por qué después se irían al hospital y no las veríamos hasta después de la cirugía a la suegra y a Liz hasta la mañana antes de la cirugía.
    
    Se hacía tarde y mi esposa es muy ordenada. Tenían ingreso a las 7:30 y ya eran ...
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