1. La conquista


    Fecha: 15/10/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: UntipicoSobi, Fuente: TodoRelatos

    Follábase una vez, hace mucho mucho tiempo, una princesa a un sirviente que había de casarse en breve con una sucia, pusilánime y honrada campesina. Isabella, que así se llamaba la princesa, se pasaba los días detrás de Edgar, el sirviente, acorralándolo por los pasillos de palacio y haciéndole una y otra vez la misma pregunta:
    
    -¿De quién estáis enamorado, Edgar?
    
    -De Gervasia, mi señora -le respondía siempre-. Ella es ser más puro y hermoso que hay en este mundo. -Y en ese instante, empujada por la ira y los celos, la princesa se encerraba con él en una de las alcobas y lo forzaba a realizar todo tipo de actos deshonestos.
    
    Pero una mañana, cansada de la respuesta del sirviente, ordenó a los soldados que apresaran a la campesina, la trajeran a palacio y la inmovilizaran de pies y manos en el cepo. Sin ropa -aclaró-, y traedme a Edgar.
    
    Arrastraron al sirviente junto a su señora, y éste, al ver a su amada siendo ultrajada por un grupo de soldados, tuvo que ser sujetado por los guardías. Así lo tuvieron, de rodillas a los pies de la princesa, escuchando los llantos de Gervasia, la cual llegó a recibir en su cuerpo hasta tres invasores al mismo tiempo. Fue tanta la cantidad de semen que recibió, que se hizo imposible acercarse a ella sin mancharse los pies.
    
    -¿De quién estáis enamorado? -volvió a preguntar la princesa.
    
    Entre llantos, el sirviente respondió:
    
    -De Gervasia, mi señora. Ella es mi gran amor.
    
    La princesa ordenó traer la guillotina y colocar en ella a la campesina. Elevó el brazo para preparar al verdugo cuando volvió a preguntar:
    
    -¿De quién estáis enamorado? -insistió mientras se subía la falda y guiaba la cabeza de su sirviente al lugar donde debía estar.
    
    -De vos, mi señora -contestó desesperado-, de vos... -y sólo entonces, al ver cumplido su deseo, la princesa enterró la cabeza del sirviente entre sus piernas al tiempo que daba la orden para la ejecución.
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