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Sofía. La historia continúa (2 de …)
Fecha: 16/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Uncupagua, Fuente: TodoRelatos
... bajo su mano también lo parecía. Sofía miraba hacia arriba a los ojos de su cuñado, sabiendo que ese ángulo visual era infalible con los hombres. Pocas cosas puede doblegar una voluntad masculina más que las miradas de una mujer desde la altura de sus genitales. Y a esa altura estaba su cabeza, su cara y la boca y cuya mano recorría la polla de su cuñado en toda su longitud sobre su bragueta. Sofía acercó la otra mano y comenzó a soltar el botón del vaquero azul claro que llevaba y que le hacía un culo muy atractivo. Después cogió la cremallera y comenzó a deslizarla lentamente mirándolo a los ojos Mientras escuchaba eso, Sofía estaba sacando la polla de su cuñado de los vaqueros dejándola liberada ante la vista de Sofía, que no podía creer lo que tenía en sus manos Ella empezó a acariciarla suavemente agarrándola entera con la mano abrazándola con la mano y empezando a mover la mano suavemente a lo largo de todo el tronco. Mientras hacía eso cogió con una mano la de su cuñado y la acercó a sus tetas poniéndolas encima El cuñado empezó a acariciar sus tetas empezando a sentir la dureza de sus pezones entre sus dedos cuando los hacía deslizar y tropezar con ellos entre sus dedos. Sofía estaba en la gloria pajeando una buena polla como la que tenía su cuñado. Sentía la caliente carne en su mano y la notaba endurecerse por momentos, posiblemente por el mismo morbo que estaba sintiendo ella de estar en una situación tan excitante con una persona que ...
... conoces desde hace tantos años y que era, además, el hermano de su marido. Estaba pajeando a su cuñado. Así llevaba unos largos segundos durante los cuales acumuló un poco de saliva en la boca. Intensificando su mirada sobre los ojos de su cuñado fue acercando la boca a su polla hasta que llegó a besar la punta mientras seguía mirando hacia arriba sin perder en ningún momento el contacto con sus ojos. Clavada en ellos la mirada, sacó levemente la punta de su lengua y suavemente lengüeteó el glande una vez, sintiendo su calor mientras lo recorría fugaz pero lentamente de abajo a arriba volviendo a meter la lengua en la boca. Lo miró de nuevo y le dio otro pequeño lengüetazo. Más bien eran pequeñas caricias similares a las que haces cuando te comes un helado cremoso y solo pasar la lengua ya arrastras contigo la deliciosa crema. Otro más, volviendo a mirarlo, esta vez tardando más en el contacto dejando que el cuñado viera su boca y su lengua a escasos centímetros de su polla, que ya estaba roja y brillante con una hermosa cabeza. Cuando por fin volvió a acariciar el glande con su lengua aprovechó para depositar esa saliva acumulada en su boca sobre la cabeza de la polla de su cuñado y con un suave movimiento envolvente de su mano, recogió toda esa saliva y la repartió a lo largo del glande y la parte superior del tronco con movimientos de la mano envolventes al tiempo de subía y bajaba la mano, sintiendo que se endurecía aún un poco más por la presión que estaba aplicándole ...