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Pipper: El emputecimiento de una jovencita Parte 2
Fecha: 20/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Loreto10, Fuente: TodoRelatos
Pipper 2ª parte La iniciación Llegaron al casino tipo 4 de la tarde, recordemos como iba vestida la nena: Minifalda de mezclilla bastante corta, arriba de medio muslo, zapatos de plataforma muy altos, negros y una blusa pegada negra, que resaltaba sus tetas. Luciana se había encargado de que se quitara el sostén, de tal forma que los pezones se marcaban notablemente detrás de la tela y algunos detalles importantes primero, le había colocado por primera vez un collar de sumisa, de tal forma que quedara clara su condición frente a los demás, una liga para el muslo, de tal forma que al sentarse llamará más la atención. Pipper se sentía nerviosa, Luciana lo sabía, era todo nuevo, si bien ansiaba vestirse acorde a su edad, no esperaba que lo hiciera de esta forma, tan provocativa; era un cambio de 180 grados. La falda le quedaba muy corta y al sentarse pasaría problemas, se le vería todo. Apenas podía caminar con los tacones, y eso que aún no usaba stilettos, era una nueva experiencia. Luciana necesitaba calmarla, el casino era un lugar de reunión y un porcentaje del sitio era suyo, en pago por los servicios prestados a la gente a la que le movía el dinero. En cuanto entraron fueron a sentarse, Luciana le giró instrucciones a Pipper: Siéntate bien atrás, espalda recta y me cruzas las piernas. Sonríe, debes sonreír todo el tiempo. Relájate y disfruta el momento, no cambies de pierna hasta que yo te indique, ¿estamos?, le dijo a la nena; Pipper dijo: “Si, está bien, ...
... lo haré”. Lo dicho, pensó Luciana, la chica tenía una tendencia natural a obedecer. Podría moldearla a placer. Llegaron y Pipper se sentó tal cual y le habían indicado. La visión era genial, la falda prácticamente se le había subido por completo, la nena hacia esfuerzos por bajársela, Lucía la dejó al principio y luego la atajó: “No te bajes la falda, acostúmbrate, corta es y corta se queda; y tranquila, no te preocupes si se te ve un poco el calzoncito, debes acostumbrarte a usar tangas, si se ve un poco es normal”. “Si, está bien”, dijo un poco dudosa Pipper. Es momento de reforzar algunas cosas, pensó Luciana, la mesera que ya la conocía a la perfección se acercó para tomar la orden; la contable le dijo que dos copas de vino, le dijo una marca en específico y añadió: “Para la nena, redúcelo con agua”. Esa era la señal; la mesera fue por las bebidas, la de Luciana normal, una copa de vino, para la nena igual, solo que con una sustancia que la relajaría y la pondría algo cachonda, no demasiado, pero si lo suficiente para que fuera relacionando sensaciones con las indicaciones que le daría Luciana, en pocas palabras estaría más sugestionable y manejable. Al beberla el efecto fue casi inmediato, en parte porque la chica nunca había tomado vino; aparte el nerviosismo y lo nuevo de la situación, todo ello, la tenían emocionalmente con la guardia baja. Luciana notó que los ojos se le ponían vidriosos, pensó: “ya está”. Fue entonces que le ordenó: “párate y siéntate ...