1. Descubriendo a mi familia (3 - final)


    Fecha: 21/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Carla, Fuente: CuentoRelatos

    ... mesa para comer iba y venía desnuda por toda la casa. Cuando venía de frente no podía dejar de admirar sus tetas grandes y duras y su conchita toda depilada y floreciente… y cuando se iba, su estrecha cintura sus nalgas carnosas y lo que siempre me llamo la atención desde que la vi por primera vez desnuda en mi habitación el día que le rasuré el chocho, su anito a la vista. Siempre se le veía cuando caminaba, ese movimiento de caderas, nalgas y su ano al centro, como llamando la atención.
    
    Por supuesto no soy de piedra, ver a mi mamá, a mi hermana y mi cuñado desnudos por la casa, me empezó a excitar. Me invitaron a unirme a su hermandad nudista y gentilmente me negué por ahora les dije. Mas tarde quizás, pero seguro mañana en la playa.
    
    Esa tarde noche, cenamos una pasta que preparé, la regamos con un rico vino tinto y luego conversamos de cosas banales, del futuro de mi hermana y su esposo (ambos son abogados) y de mi mamá. En esa mesa se decidió que mamá se quedaría a vivir conmigo los 6 meses que dura su visa de turista y luego vería si tramita la residencia, o se va por un tiempo y luego regresa.
    
    Si bien yo quería que se quedara a vivir conmigo, la cosa me inquietaba. ¿Qué iba a ser de nosotros cuando nos quedáramos solos? Por mujeres no me hacía problema porque no suelo llevar ligues míos a casa. Y ella, necesitaría, que haría… muchas preguntas, muchas suposiciones.
    
    Quedamos en ir a la playa al día siguiente y se fueron a dormir algunos, yo me quedé viendo TV ...
    ... en la sala, ya que yo dormía allí.
    
    Al rato lo de costumbre, mi hermana y su esposo cogiendo y haciendo mucho ruido. Los gemidos, los comentarios, me empezaron a poner mal. Mal es un decir, la verdad me gustaba y me excitaba. Se me empezó a poner la pija dura y yo me la acariciaba. Me imaginaba cogiéndomela yo a mi hermanita, chupándole esas tetitas y esa conchita que había estado viendo durante la tarde-noche.
    
    Apagué la TV y en la penumbra me empecé a hacer una paja con los ojos cerrados cuando siento a mi mamá parada al lado del sillón donde dormía. Abrí los ojos y ella estaba, desnuda como siempre y con su mano izquierda entre medio de sus piernas.
    
    -¿Me dejas que te ayude en eso? -dijo señalando mi, en ese momento, terrible erección.
    
    Yo saque la mano de mi pija que quedó bamboleándose en el aire y ella, sin decir una palabra, la agarró y me empezó a pajear suavemente, con una infinita ternura. Después de un rato haciendo eso, como si mi pija tuviera un imán para ella, se puso de rodillas al lado del sofá y sacó la lengua y la pasó por el glande, tomando algunas gotitas de líquido que allí había. Luego fue pasando los labios por el tronco, como queriendo morderlo, me hacía acordar el día que la rasuré que la apoyaba sobre su concha y la deslizaba por esa humedad. Ahora era la humedad de sus labios la que me producía esa sensación.
    
    Y finalmente, llegó por enésima vez por los costados al glande y abriendo la boca se la empezó a tragar, primero la punta, luego un ...
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