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Su hijo NERD
Fecha: 22/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Zorro Blanco, Fuente: TodoRelatos
... tras comprobar que habían quedado muy abajo. De modo que su hijo volvió a sentarla en la taza de porcelana y se agachó para subirlas comprobando que lo que ella llamaba bragas era en realidad un tanga de hilo por el culo y un pequeño triángulo que apenas tapaba su sexo. En cuclillas frente a ella, instintivamente levantó la mirada y vio esa espiga de pelo negro con ingles depiladas en sala de belleza. De nuevo, avergonzado, tuvo que desviar la mirada. —Tranquilo cariño, eso lo tenemos todas las chicas —rio su borracha madre dándose cuenta de su mirada furtiva. —¡Ya lo sé mamá! —gritó malhumorado su hijo. Tiró de su tanga y sus pantis a la vez y los subió hasta las rodillas. Luego se puso de pie y tiró de ella para levantarla. Entonces ella, con torpeza, terminó de subirlos hasta la cintura, mientras él la sujetaba por las axilas. Vio lo amarillento de su pis y pulsó el botón para que el agua limpiase el váter. Luego la cogió por los hombros y apartándose a un lado la condujo despacio hacia la cama. —¿Cuántas copas te has tomado mamá? —le dijo mientras esta apenas podía tenerse en pie. —¡Sólo una, sólo una hijo…! ¡La última antes de venirme para casa! —dijo con su voz gangosa. —¿La última de las diez o doce no? —dijo su hijo. Cuando de pronto Priscila sintió ganas de vomitar y girándose para encarar la taza del váter, se tiró hacia adelante buscándolo con su cara. Ezequiel la sujetó con buenos reflejos y cuando comenzó a vomitar reparó en ...
... su largo y bonito pelo castaño así que se lo retiró de la cara y lo sujetó en su nuca con una mano mientras con la otra le ponía la mano en la frente para que no se fuese a golpear con la taza mientras las arcadas de Bacardí con cola salían de su boca como una manguera de incendios. —¡Perfecto mamá! Échalo todo, así dormirás mejor. —¡Ay, hijo! ¡Pero qué mal me siento ahora! —dijo su madre sollozando. Esperó hasta que aparentemente todo había salido de su cuerpo mientras ella estaba de rodillas sobre el frío suelo y el la sujetaba aún por la frente apartándole el pelo. —¡Agua! —le pidió. Ezequiel se aseguró de que se podía sujetarse a la taza para no caerse y luego la dejó mientras corría al lavabo para llenar el vaso con el que se enjuagaba los dientes tras cepillarse. Esta hizo unas cuantas gárgaras y luego escupió el agua en el cuarto de baño, pulsando ella misma el botón para que se llevase toda la porquería que había echado. —¡Ya estoy mejor! —le dijo y le echó las manos hacia adelante para que le cogiese el vaso y luego la ayudase a incorporarse. Esta vez colaboró un poco más que antes y se levantó desde el suelo donde estaba sentada y caminó con torpeza hacia la cama ayudada por su hijo. —Ayúdame con el vestido hijo—le dijo. Entonces su hijo se puso a su espalda y le bajó la cremallera hasta la cintura. Luego esta se sacó los hombros y lo deslizó por su cuerpo, quedándose con un sujetador sin tirantes. —¡Quítame los broches! Me da todo ...