1. The last of us -El Mundo Oscuro- 14. La Luz


    Fecha: 22/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: relatosAnneyJohn, Fuente: TodoRelatos

    ... castigo, y seguramente mi muerte.
    
    ...
    
    No hay nada más cruel que tener la meta delante de los ojos y no poder alcanzarla. Valencia estaba ahí, imponente en su ruina y, a la vez, viva de una manera que helaba la sangre. Desde la colina en la que nos apostábamos cada noche, podía ver las hogueras dentro del campamento, escuchar ecos gritos que subían hasta el cielo como si la ciudad misma fuera un monstruo que respiraba.
    
    Pasaron tres días que me parecieron siglos. Tres días de observar, de recorrer los alrededores buscando puntos débiles que no existían. El campamento estaba fortificado como una prisión de pesadilla: muros hechos hormigón, varias capas de barricadas con coches apilados, alambradas y torres de vigilancia con francotiradores que no pestañeaban. El Clan no daba margen al error.
    
    Clara maldecía cada mañana mientras afilaba sus cuchillos—Es imposible, Anne. ¿Ves esas torres? —me señalaba con rabia—. Ni una puta mosca entra sin que la revienten.
    
    Danny permanecía en silencio, siempre con la mandíbula apretada, siempre fumando demasiado, con esa mirada fría que escondía un huracán por dentro. Yo, en cambio, no dejaba de pensar en la única salida que me carcomía: entregarme. Sacrificarme a cambio de mis padres.
    
    —Voy a hacerlo —dije una noche, con el cigarro a medio consumir en los labios y la voz quebrada—. No hay otra forma. Si me entrego, quizá Moisés me escuche.Clara me miró como si hubiera dicho la mayor estupidez de mi vida.—¿Escucharte? Ese ...
    ... cabrón solo escucha sus delirios. Si te entregas, te romperá en mil pedazos. Y no conseguirás nada, vas a recibir el pero de los castigos.Danny lanzó el cigarro al suelo con un gesto seco y casi me gritó:—Ni se te ocurra.
    
    La desesperación era un veneno lento. Al cuarto día, fue Danny quien rompió el silencio, con esa voz grave que siempre sonaba como un disparo.
    
    —Hay una forma de entrar.
    
    Clara arqueó una ceja. —¿Cómo? —pregunté.Danny no sonrió, no había lugar para eso.—La única forma que conozco. La única que siempre me funcionó. Haciéndome pasar por lo que soy.—¿Qué coño dices? —Clara frunció el ceño.—Un vendedor —respondió, tragándose las palabras como veneno.
    
    Hubo un silencio brutal. Entendí enseguida.—¿Quieres decir...?—Exacto. —Danny no me dio tiempo a completar la frase—. Si entro como vendedor de carne, me recibirán. Y si la mercancía es especial, incluso el propio Moisés pedirá vernos.
    
    Clara lo insultó de inmediato, con lágrimas contenidas en los ojos.—Eres un hijo de puta, Danny. ¿En serio pretendes que nos hagamos pasar por putas?Danny la miró directo, sin pestañear.
    
    —No lo pretendo, lo digo. Es la única manera.
    
    Me quedé muda, sintiendo que la realidad me golpeaba.
    
    —¿Y cómo piensas hacerlo? —pregunté al fin, con la voz rota, aceptando ese plan como único.Danny encendió otro cigarro, inhaló profundo y habló con calma:—Nos presentaremos con nombres falsos. Tú serás Judith, Clara será Paula. Yo soy un traficante que viene de paso desde el norte, con ...
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