1. Mi mejor amante, mi hermano


    Fecha: 23/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Teseo68, Fuente: CuentoRelatos

    Quizás lo que está más prohibido, es lo que más atrae y más satisface.
    
    Me considero una mujer normal, con una vida normal; pero lo único que me satisface sexualmente es mi hermano.
    
    La primera vez que tuvimos sexo fue una noche de año nuevo; ya siendo mayores de edad, estábamos bebiendo y riendo de mil y un cosas; sonaba la música y nos pusimos a bailar; mis demás familiares comenzaban a quedarse dormidos o estaban muy ebrios para ponernos atención. El baile era muy sensual y pegado; yo sentía su excitación creciendo en sus pantalones; sus manos se movían sobre mi cuerpo acariciando y tocando. El alcohol me había relajado y disfrutaba de lo que me estaba haciendo; no creía que llegaría más lejos.
    
    En un momento, me tomó de la mano y me llevó a una de las habitaciones, se abalanzó sobre mí, besando mi cuello y excitándome aún más. Yo traía un vestido floreado con botonadura completa por el frente; metió las manos y lo abrió completo de un solo tirón, algunos botones salieron volando. Solo alcancé a lanzar un suspiro, mi cuerpo estaba sólo cubierto por mi bra y mi panty; mis pezones estaban erectos por el escarceo y el saber que venía a continuación.
    
    Bajo las copas de mi bra, sus labios atraparon un pezón, chupando y lamiendo; mientras con su mano acariciaba mi otro pecho. Me temblaban las piernas, no podía sostenerme en pie.
    
    Me arrojo sobre la cama, se subió sobre mí y siguió deleitándose con mis pechos; yo estaba completamente a su merced. Bajo su mano y la ...
    ... metió entre mi cuerpo y mi panty; metió su dedo medio, su pulgar acariciaba mi clítoris que estaba muy duro y muy sensible; yo jadeaba y respiraba rápidamente, me estaba llevando al orgasmo. Me arrancó la panty rompiéndola; esa forma tan animal de coger me calentaba más. El bombeo de sus dedos en mi vagina, me hacía escurrir a chorros; mi jugo era tanto que ya llegaba a la entrada de mi culo.
    
    Yo jadeaba, gemía, pujaba, mi corazón latía con fuerza. Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, él se detuvo; mi vagina palpitaba con la urgencia de llegar. Él se bajó el pantalón de un golpe, su verga enhiesta, palpitaba con si tuviera vida propia; la cabeza era enorme sin circuncidar, el jaló la piel para descubrir la bola, un chorro de líquido transparente, manó de la punta.
    
    Agarró el falo y lo acercó a mi entrada, mi vagina estaba hinchada y abierta por la excitación; puso la cabeza en mi entrada y la movió de arriba abajo, llenándola de mi jugo; no podía dejar de ver ese tubo de carne caliente; era tan grueso que su mano apenas podía cerrarse alrededor.
    
    Dejó su falo en mi entrada, tomó mis tobillos y los puso en sus hombros.
    
    Después empujó.
    
    Solo pude emitir un sonido gutural al sentirlo invadiendo mis entrañas, el bufó de satisfacción y placer al sentir el apretón de mi nido caliente. Yo tenía los ojos muy abiertos no podía parpadear; mis puños se cerraron en las sábanas de la cama; estaba enloqueciendo de placer.
    
    Metió sus brazos bajo mis rodillas impidiéndome ...
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