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Caza mayor a disposición
Fecha: 25/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Dioni, Fuente: SexoSinTabues30
... mientras tú finges que no quieres que te violen. «Mira, mira, qué musculitos más bonitos,» dice el vagabundo, pasando sus manos por la espalda y los glúteos de Sergio, apretando y explorando cada centímetro de su cuerpo. «Vamos a ver si puedes soportar un poco más de diversión», dijo intentando cumplir con su papel en la fantasía que le ha pedido su amigo con tanto ahínco. Con una sonrisa maliciosa, el vagabundo empieza a masajear y apretar el ano, no es su primera vez, pero tampoco le ha importado nunca que eso duela al principio, así que poco después penetra a Sergio, quien, a pesar de su resistencia, siente una oleada de dolor inesperado. Su cuerpo, aún sensible y excitado por la experiencia anterior, responde al asalto con un gemido amortiguado. El vagabundo, notando la respuesta de Sergio, sonríe con satisfacción y comienza a moverse rítmicamente, llevándolo al borde del éxtasis una vez más con la ilusión de estar a la altura de lo que quiere su amigo. Ha visto mucho sexo de gatos callejeros y sabe que el buen sexo tiene que ser guarro y violento, así que, mientras penetra a Sergio, se inclina hacia adelante para tumbarse pesadamente sobre Sergio y aprovecha para morderle fuertemente su cuello, dejando marcas rojas y dolorosas en un cuello que se retuerce de placer para uno y de dolor y asco para el otro. Sergio, sorprendido por el dolor, intenta gritar, pero el calcetín en su boca solo permite escapar sonidos ininteligibles que le indican al vagabundo que lo ...
... está haciendo muy bien, que va por buen camino. El vagabundo disfruta del control total del ano de Sergio por su pene erecto a pesar de los movimientos desesperados de Sergio, desesperados o agradecidos según quien los interprete, puesto que lo único que consiguen es que el rígido pene se remueva dentro del recto sin llegar a salir de él, algo que el vagabundo agradece porque le indica que lo está haciendo según los planes de Sergio. Entonces, pasar a sujetar el cuello con una mordida y aprieta fuertemente los enormes pectorales y juega con los pezones del macho, retorciéndolos y tirando de ellos, enviando oleadas de placer y dolor a través del cuerpo de su amigo. Sergio intenta proteger sus pezones bajando los brazos, pero las muñecas están bien atadas y, precavido y convencido de que tiene que estar a la altura, el vagabundo tira de las piernas hacia abajo para que los brazos queden cruzados a la altura de la cara y los antebrazos no puedan bajar hasta la altura necesaria para proteger los pezones aunque su amigo siga jugando a que no quiere que se los retuerza con agresividad. Sergio, en un intento de mantener su dignidad y respetar a su esposa, finge que no está disfrutando, pero su cuerpo lo traiciona, moviéndose al ritmo de las embestidas del vagabundo. Con cada empujón, siente cómo su resistencia se desmorona, reemplazada por un placer abrumador que recorre todo su cuerpo. Aún así, el dolor de la tortura de pezones le hace retorcerse e intentar levantarse encogiendo ...