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Escapa a León y primer trio
Fecha: 26/10/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: MarioyMaria, Fuente: TodoRelatos
Maria y yo llevábamos casi tres años juntos, desde los 25 años suyos, los 28 mios. Ahora, despues de un sexo descomunal, nos entendiamos a la perfección, los polvos eran increibles. Ella era una morenaza impresionante con curvas de vértigo: pecho firme, culo redondo, sonrisa traviesa que siempre llamaba la atención. Esa noche llevaba un vestido corto, negro, que le marcaba la cintura y dejaba sus piernas largas a la vista. Yo no podía apartar los ojos de ella ni aunque quisiera. Yo soy más alto, de complexión fuerte, y ella siempre dice que me gusta demasiado observar cómo la miran otros. Puede que tenga razón. Hay algo en esa mezcla de orgullo y celos que me calienta. Siempre he fantaseado con un trio pero aunque la calienta siempre se ha negado, dicho lo cual, cuando en la intimidad hacemos la doble penetración con un plug anal se excita muchisimo. Teniamos ganas de pasar un fin de semana de turismo y decidimos ir a León, nunca habiamos ido y aprovechamos un viernes al salir del trabajo para a visitarlo. Llegamos a media tarde, soltamos y colocamos las maletas en un coqueto apartamento que habiamos reservado en el centro. Nos dimos una ducha y nos fuimos a dar una vuelta y tomar algo, estuvimos de cerveceo y cenamos de picoteo, lo que hacia que ya estuvieramos desinibidos y al pasar por un pub decidimos entrar a tomarnos una copa. La música estaba un pelin alta, solo podíamos hablar al oído, eso hacia que cada vez que hablaba con ella la rozase mi entrepierna. ...
... Despues de un par de copas y verla bailar, de esa forma suya tan sensual, con un vestido pegado y corto, bailaba pegado a ella solo para rebozarla mi polla, la daba la vuelta y rozando su culo cada vez que movía las caderas contra mí. Ella se giró y me besó, con la lengua profunda, mientras yo la sujetaba de la cintura.De repente, un chico se cruzo, la dio sin querer con el codo y la tiro la copa. Nos pidio perdon y nos invito a otra ronda para disculparse. Se llamaba Marcos, alto, más o menos de mi edad, barba recortada, cuerpo ancho de hombros. Tenía esa sonrisa confiada que atrae de inmediato. Empezamos a hablar, primero de tonterías, luego de música, y pronto estábamos riendo como si nos conociéramos de siempre.—¿Bailamos? —propuso él, mirándola más que a mí. —Claro —contestó ella, lanzándome una mirada que decía: “confía en mí”. En la pista, los tres nos dejamos llevar. Al principio normal, pero pronto vi cómo ella se pegaba a Marcos. Sus caderas contra su cuerpo, su culo rozando claramente el bulto que él ya tenía en el pantalón. Yo lo vi todo, y en lugar de enfadarme, noté cómo se me ponía aún más dura. Marcos le susurró algo al oído, y ella sonrió, mordiéndose el labio. Se volvió hacia mí, y me dijo al oído: —Está buenísimo… ¿te molesta si me pego un poco más? —Haz lo que quieras —le respondí con una sonrisa—, pero esta noche eres mía. —Siempre—contestó, antes de frotarse aún más descarada contra él. El tiempo pasó volando. De repente, encendieron las ...