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Entre Dos Hermanos y Yo: La Acción (2)
Fecha: 26/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Intercambios Autor: jaxxx, Fuente: SexoSinTabues30
... obligó a lamer la cabeza de mi verga, dejando un hilo de saliva que conectaba sus labios con mi verga. —Hoy no solo vas a chupar pito—dijo Diego—. ¿Verdad, hermanito? Daniel asintió, con un brillo en los ojos. Diego me guiñó un ojo y señaló hacia la habitación de Daniel: —En la cama. Los dos lo vamos a romper. Yo ya no tenia mis pensamientos claros en ese punto, solo estaba siguiendo mis instintos, deseos y fantasías con ellos. Daniel se levantó y nos guió a su habitación, por detrás pude notar sus enormes nalgas bien paradas y redondas, las tenía así por el fútbol que practicaba en ese entonces. —Quieres probar ese culo, ¿no?—Dijo Diego Yo solo asentí con la cabeza y no dejaba de ver las nalgas de Daniel moviéndose espectacularmente mientras caminaba. Llegamos a la habitación y Diego empujó a Daniel boca abajo sobre la cama, con esas nalgas redondas en el aire. Diego agarró un lubricante que estaba sobre el mueble y se echó un poco sobre sus dedos. —Relájate —le ordenó a su hermano mientras le pasaba los dedos sobre su culo—. Sabes que te encanta. Introdujo un dedo, luego dos, escuchando cómo Daniel gemia. Yo me masturbé frente a ellos, hipnotizado por el espectáculo que estaba frente a mi. Diego no esperó más y se posicionó detrás dando unos golpes con su verga al culo de Daniel. De un empujón enterró su verga de 16 cm en el culo grande de Daniel, que gritó y se aferró a las sábanas. —¡Así! ¡Toma toda mi verga, putito! —Diego lo sometió ...
... y de dio unas nalgadas, haciendo que sus nalgas se marcarán de rojo mientras lo cogia con fuerza. Yo me acerqué y Daniel, sin pensarlo, me tomó la verga en su boca, ahogándose entre gemidos cada vez que Diego lo embestía. Esto era un frenesí, un sueño que no quería que terminara, la lujuria y excitación se apoderaron de mí y no me importaba nada, en lo único que pensaba era satisfacerme y sabía que Daniel era la herramienta para poder hacerlo. Diego continuó cogiendo a su hermano durante unos 15 minutos mientras a mi me la chupaba y yo alcanzaba a darle nalgadas, agarrarlo del cabello y penetrar fuertemente su boca con mi verga. —Cambio —dije, y Diego dejó salir su verga húmeda. Esta vez fui yo quien ocupó su lugar. Me posicioné detrás de Daniel, le ecupí en su hoyo ya abierto por la cogida que le dio su hermano, introduje mi verga de un solo golpe y entró con facilidad. La sensación de calor y presión era increíble, aunque Diego ya lo había cogido, su hoyo todavía estaba apretado. Daniel gimió más alto cuando empecé a moverme, mientras Diego se montó sobre su cara, frotando su verga contra esos labios sumisos. Yo me movía a un ritmo fuerte, dandole sin compasión alguna para darle a entender a Daniel que su hermano ya no era el único dueño de su culo, sino que ahora yo también era su dueño. Diego metia y sacaba su verga de la boca de Daniel mientras le escupía y le decía cosas como: «¿Te gusta putito?», «Querías pito, ¿no?, pues ahora mama». Daniel era un ...