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Su hermano el cura
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Amateur, Fuente: CuentoRelatos
... olvidamos? Habrá que olvidarlo, aunque para mí me temo va a ser difícil. ¿Qué quieres decir? No lo sé Ana, no lo sé. Ana se dirigió a su cuarto, su cuerpo temblaba como si tuviese fiebre, a pesar de haber hablado serenamente con su hermano estaba muy lejos de estar serena, su cuerpo pedía a gritos ser acariciado, su vagina no había dejado de segregar flujos tanto que creyéndose haber derramado algo de orín se fue a cambiar las bragas comprobando que la humedad que tenía era muy otra, estaba tan desconcertada que comenzó a sollozar desesperadamente. Intentaba olvidar la imagen de su hermano y esto resultaba imposible dándose cuenta que desde que tenía uso de razón había estado enamorada de Paco sin haber querido reconocerlo nunca, el gran cariño que siempre sintió hacia él, siempre lo había atribuido al cariño propio de una hermana mayor, ahora y dolorosamente, se daba cuenta que la realidad era muy otra ¡Lo amaba como mujer, no, como hermana! Después de comer ambos se dirigieron al salón a tomar café, eso era algo que se hacía normalmente, pero esta vez Ana había tomado una decisión ¡Seduciría a su querido hermano costara lo que costara! Después de servir el café Ana se quejó del calor que hacía, estábamos en pleno mes de julio y en Madrid la verdad hacía un calor infernal, se retiró un momento y cuando regresó como toda vestimenta portaba una ceñida y ligerísima bata de casa que marcaba y resaltaba su cuerpo de una forma bastante indecente pero maravillosa, Paco ...
... se la quedó mirando bastante desconcertado pero a la vez muy embelesado, ella le dirigió una dulce sonrisa y se sentó frente a él, como al descuido la batita quedó ligeramente abierta y mostraba una generosa porción de muslo de su dueña la cual no se molestó en absoluto en cubrirlo. El muslo de su hermana ejercía como una especie de imán a los ojos de don Francisco el cual no podía apartarlos de tan lindo lugar, por más que lo intentaba siempre iban a parar al mismo sitio. Ana charlaba por los codos con la intención de distraer a su hermano e inconscientemente dirigirlo hacia su objetivo, según charlaba se movía ligeramente de modo que su bata cada vez se abría más y más hasta que sus braguitas quedaron a la vista de Paco el cual ya no disimulaba y no apartaba la vista de los muslos y braguitas de su hermana, su pene hacía ya mucho rato que estaba como un poste de teléfono. En un momento dado Ana se levantó y se sentó a los pies de su hermano, abrazándose a sus piernas recostó suavemente la cabeza sobre su regazo apoyando la mejilla sobre aquella barra de hierro… ¡Hermanito! Me parece que te encuentras muy mal, esta cosa dura que noto bajo mi mejilla te está haciendo mucho daño ¿Me permites que te alivie? No puedes permanecer en este estado. Pero Ana, esto es inmoral ¿Qué quieres hacer? No podemos… No debemos… Las protestas de Francisco no tenían ningún convencimiento pues ya en ese momento Ana acariciaba su hermosa y ardorosa polla sobre el pantalón, él cerró los ...