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Secuestrada en Alta Mar- Cap 7
Fecha: 29/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: maria sol, Fuente: TodoRelatos
Hola Muchas gracias por leer esta historia, la cual la escribo con todo el gusto y con el deseo que al finalizarla sientas que no has perdido tu tiempo Puedes leer los capítulos anteriores en Agradezco vuestro tiempo e interés para leer mis relatos. Los invito a que dejen su comentario y/o valoración. Sean buenos o malos, no importa!! Y a quien quiera o necesite contarme su parecer, les dejo mi email mariasolsoles@gmail.com Besis --------------------------------------------- El día de la subasta El amanecer llegó lento, envuelto en un silencio extraño. El mar estaba calmo, pero había en el aire una electricidad inquietante, como si el propio océano supiera que hoy sería un día decisivo. La primera luz dorada acarició las pieles sobre las que Eyla descansaba, y su Ama, aún desnuda, se levantó con la solemnidad de un ritual. —Hoy no eres ya mi aprendiz —dijo, con un susurro firme—. Hoy eres una joya a exhibir. Eyla sintió un escalofrío. Todo en su cuerpo estaba preparado: su piel brillaba después de los aceites de la noche anterior, su cabello caía como seda perfumada, y sus movimientos eran ya instintivos, naturales... propios de una verdadera kajira. La preparación comenzó con un baño prolongado en un recinto privado. Agua tibia salpicada de pétalos flotantes, vapor perfumado con especias dulces y marinas. Manos expertas de otras esclavas recorrieron su cuerpo, no para excitarla sino para recordar cada línea, cada curva que debía ser ...
... mostrada. Después, la ungieron con un aceite dorado que realzaba el brillo de su piel, haciendo que cada músculo pareciera esculpido a la perfección. El vestuario era mínimo: una fina gasa casi invisible que apenas cubría lo esencial, abierta por los costados y atada con nudos que podían soltarse con un solo tirón. En el cuello, un collar de exhibición, pesado, con incrustaciones de piedras que reflejaban la luz del sol y marcaban su condición de pertenencia futura. Su cabello con una trenza adornada con flores silvestres. —Recuerda Eyla —le dijo su Ama, mientras ajustaba el último lazo—: no eres tú quien camina, es el deseo el que se desplaza en tu cuerpo. Cada mirada debe suplicar y retar al mismo tiempo. Cuando subió a cubierta, el ambiente había cambiado. El Sultán de los Mares, imponente en el horizonte, estaba rodeado de embarcaciones menores que transportaban a los invitados, incluso un helicóptero se encontraba posado en la proa del barco. Amos y damas, vestidos con ropas exuberantes, joyas que deslumbraban, miradas afiladas como cuchillas. No eran simples compradores; eran depredadores elegantes que habían venido a ver, tocar y decidir quién sería digno de poseer a Eyla. La música comenzó, profunda y grave, marcando el ritmo de la procesión. Eyla caminaba descalza sobre la alfombra tendida desde la escalera principal hasta el centro de la cubierta. Luego fue guiada hasta un espacio circular que seria el escenario en donde ella debe ...