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Megan - la otra familia de papá 02
Fecha: 30/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... una de las tantas veces que me cachó mirando el escote de su blusa. - No sé a qué te refieres - respondí, divertido, soltando una risilla al final, antes de que mi esposa se acercara a mí, con las mejillas sonrojadas, una mirada suspicaz y una sonrisa traviesa, la misma que solía regalarme cuando estaba por pedirme que tuviéramos sexo. - ¡Ajá! ¡No has dejado de verme el escote desde que nos quedamos solos! ¡Así que supongo que te quedaste cachondo con el espectáculo que montaron esas dos y quieres un poco de esto! ¿Me equivoco? - preguntó, mientras me abrazaba de frente, restregándome sus senos en mi pecho, mirándome a los ojos, obligándome a sentir cómo sus tetas se aplastaban contra mi cuerpo, los cuales por cierto eran bastante grandes y muy lindas. - Sí, algo así. En realidad no he dejado de imaginarte caminando por la casa de esa forma, vistiendo solamente unas bragas… no lo sé, me provocó algo de morbo - confesé, provocando la risa nerviosa de Leticia, antes de que nos besáramos en los labios. - Bueno, creo que estamos un poco lejos de llegar a ese extremo, pero podría andar así en la noche, en nuestra recámara, cuando estemos solos y hayamos terminado de desempacar ¿Te parece bien? - Me parece estupendo - respondí, antes de que se escuchara mucho ruido proveniente de la planta baja de la casa, segundos previos a que la puerta de nuestra recámara se abriera de golpe y apareciera Megan, sonriendo, brincando de emoción, corriendo hacia nosotros y ...
... brindándonos un abrazo con tanta efusividad que nos hizo reír a Leticia y a mí, incómodos de ver que alguien a quien no conocíamos, fuera capaz de mostrarnos tal clase de afecto. - ¡Qué gusto que ya estén aquí, chicos! ¡Papá me dijo en la mañana que vendrían! ¡Pero no pude quedarme a recibirlos porque tenía clases! ¡Pero ahora que están en casa, podemos conocernos y…! - ¡Megan! ¡La comida! - gritó alguien desde abajo, haciendo que la más pequeña de mis hermanas se detuviera, que hiciera un puchero y pusiera los ojos en blanco. - ¡Ya voy, tía! ¡Solo estoy saludando a los chicos! - respondió fastidiada, perdiendo la energía con la que llegó - lo siento, dice tía Eva que la comida está lista. Así que hay que bajar a comer - dijo con pesimismo, pero de una forma que creo que tanto a Leticia como a mí, nos hizo entender que aquello de bajar a comer era una de esas cosas no negociables, como si todos en casa tuviéramos que presentarnos a la hora de la comida sin discusiones ni objeciones. - Claro, vamos - contestó Leticia, dando un paso al frente, tratando de darme la mano hasta que Megan enroscó su brazo al suyo y se la llevó de esa forma por toda la casa, olvidándose de mí, mientras le decía quién sabe qué cosas a mi esposa, segundos antes de que yo dejara salir algunas risas para luego bajar a la cocina donde el resto de la familia ya se había reunido alrededor de una mesa enorme. - ¡Bienvenido a casa, hermano! - me saludó Laura, pero lo hizo de una forma extraña, como si ...