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Mi primera vez con un Amo (8)
Fecha: 30/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: slave10, Fuente: TodoRelatos
Mi Señor habló con el chico del sex shop y al ir a abonar la cuenta se encontró con una sorpresa. Mi Señor se volvió y habló con su amiga sobre la propuesta. El chico tomó mi correa y me llevó tras él a la habitación. Antes había puesto un cartel de cerrado. Al llegar mi Señor y su amiga se sentaron en el sofá para contemplar como me hacían sentir un puto al que prestar. Se encendieron un cigarrillo mientras el chico que estaba bastante fibrado se desnudaba y me cogía por la cintura. Presentó su polla en mi orificio anal y fue presionando muy despacio hasta que sentí como me penetraba del todo. Ahora hacía movimientos sin sacarla y yo la sentía moverse en mi interior. Ahora comenzó a sacarla y de nuevo la introdujo dentro. Esta vez con más fuerza de manera que tuve que apoyarme sobre el potro para no caerme de bruces. Las penetraciones se hicieron muy continuas y fuertes hasta que sentí los chorros de leche caliente llenar mi ano. El chico ahora se sentó en una silla y tirando de mi correa me mandó arrodillar. Cogió su polla con una mano y con la otra mi cabeza acercándola y haciendo que la chupara introduciéndola en mi boca. -Ufffff! Que gustazo ha sido. Gracias por todo. Nos marchamos, yo en el maletero muy dolorido por las anillas de los pezones.Dejamos a Ella en su casa y nos fuimos a la nuestra. Sus manos cogieron las anillas y las giraron. Tenía los pezones muy inflamados Y me dio el antibiótico que le dijeron.e Me hizo sentarme en mi ...
... sitio junto a él en el suelo y penetrado por el strapon. Sin esperarlo su mano cruzó mi cara dándome un fuerte bofetón a lo que yo mirándolo con una sonrisa de agradecimiento le bese su mano. Llamó a su amiga para contarle la idea que había tenido y que suponía que iba a convertirme en un puto por el que pagaban por sus servicios. Nunca imaginé que llegara a esto. Quedaron en verse al día siguiente y concretarlo todo. Tirando de la correa fuimos a la habitación en la que me ató a la cruz. Se sentó, se encendió un cigarro y con la fusta fue dándole golpecitos a mis genitales. No era amante del dolor sino más bien de la humillación. Se levantó y giró las anillas de mis pezones. Tomo un cordón, lo paso por las anillas y volvió a sentarse. Desde allí comenzó a tirar del cordón estirando mis pezones. Ahora su fusta golpeaba más fuerte mis genitales. Yo trataba de juntar mis piernas y así mitigar el dolor. Mi Señor al darse cuenta se cabreó y me colocó una barra entre mis piernas. Amarró mis testículos fijando la cuerda a la barra espaciadora. La fijo muy tirante por lo que la tirantez era brutal ya que ahora su fusta golpeaba la cuerda. Se acercó y a la vez que me escupía en la cara sus bofetones eran continuos. Tras la sesión tan intensa a la que me había sometido, le preparé su cena. Para mí fue echando en mi comedero sobras masticadas de su boca a las que añadía escupitajos que los envolvía con su pie para después meterlo en mi boca y chupárselo. Ya ...