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Arroz con leche III
Fecha: 30/10/2026, Categorías: Gays Infidelidad Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30
... correspondía. Entusiasmado habla sobre el miedo que sintió previo a la penetración, las descargas eléctricas que recorrían su espina vertebral liberando neurotransmisores que su cuerpo interpretó como un placer nuevo, prohibido, un placer que lo emancipó de su rol masculino, al menos mientras estén en la privacidad de esas cuatro paredes. Describe con lujo de detalle como su ano se dilató durante la penetración, juraba que sentía su hombría abandonar su cuerpo milímetro a milímetro, Owen puso mucha atención, interesado en la parte de la historia donde Chai pasaba a dormir y Anang despertaba desde el interior de su cuerpo, empujada por el enorme pene de Owen desde su ano hasta el exterior de su piel. “Sentía tu pene presionarla para salir cada vez que pasaba haciendo presión en mi próstata, se apoderaba de mi piel, corazón, juicio, finalmente se atascó en un nudo en mi garganta, uno que deshiciste con cada entrada y salida en todo el esplendor de tu hermoso pene, la sentí salir en un grito liberador, Anang nació gracias a ti, murió cuando me llenaste de semen, pero me siento preñado, ella crece en mi interior y necesitará mucho amor y leche para que se forme completa”. Para Owen, un hombre acostumbrado al ligue y coqueteo gay, las palabras de Chai eran poesía, una muy guarra, pero poesía pura, cargada de metáforas, una invitación formal a seguir tomando el estrecho ano de Chai hasta que deje su hombría atrás por completo y se transforme en la mujercita que ...
... siempre estuvo destinado a ser. Chai fue alzada como si fuera una pequeña muñeco de trapo, gimiendo como señorita se aferró al cuello de Owen con sus femeninas manos de cocinero, la montaña de músculos y testosterona llevó en volandas a su pequeña mujer hasta el baño sin sacarle el pene, subía y bajaba a propósito el cuerpo que cargaba en calidad de bulto penetrando una y otra vez batiendo su semen con algo de heces residuales. Pequeño Chai dejó de existir dando paso a Anang, sentada de espaldas a su hombre se balancea dando placer mutuo, su versión masculina nunca pudo tener dos coitos en tan poco tiempo, siempre necesito por lo menos 40 minutos para retomar la actividad sexual. Como mujer, mejor dicho, como sissy, su energía era superior, el agua revoloteaba a su alrededor mojando sus cuerpos, acostada sobre su macho, usando las piernas de él como punto de apoyo, aferrada a los bordes de la tina una hermosa sissy asiática disfruta la verga de su macho siguiendo las instrucciones que le dieron. Owen castiga los pezones, orejas y cuello con sus dedos, asedia los pezones esporádicamente, gemidos se mezclan con el sonido del agua “splash, splash, splash”, nunca había conseguido hasta ahora este desempeño sexual, 8 minutos seguidos de penetración llevando su resistencia y flexibilidad a límites que no sabía podía sobrepasar. Bendito sea el lubricante con sus efectos desensibilizantes, Anang ya no sufre, el dolor inicial quedó muy atrás abriendo las puertas de un placer ...