1. La Zorra Elfa 2


    Fecha: 30/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Lunatic Master, Fuente: TodoRelatos

    ... como soy realmente. Desde el primer momento temía esto. Suspiré y desnudé mi torso. Livis tuvo una erección. Luego señaló a las demás. Nisa también se desnudó de cintura para arriba. Alaye fue la última que terminó cediendo, pero no estaba contenta con Livis. Ella que se dio cuenta, se colocó enfrente suya.
    
    –Dame una mamada, vampira.
    
    Se lo pensó. Pensé que se iba a negar pero entendió la importancia de su información. Se arrodilló y abrió su boca. Parecía tener cierta experiencia en el sexo oral. Durante el espacio de cinco minutos vi la lucha interna de Alaye, por no ceder a la intoxicante lujuria de una súcubo hermafrodita. Al final de esos cinco minutos, mamaba con auténtica lujuria. Se había rendido a Livis.
    
    –A qué esperas, ayúdala.–me señaló a mí.
    
    Me arrodillé y le quité la polla para mamarla yo. Alaye no parecía contenta. Apenas me dejó mamarla y volvió a meterla en su boca. Estaba completamente poseída. Y no paró hasta que Livis se corrió en su boca. Nisa se la chupó a Livis. Mientras, yo, traté de ayudarla, con una mano, masturbé a Alaye y la besé. Ella puso su mano en mi cuello mientras la masturbaba. Necesitaba llegar al clímax, no sé cuántos orgasmos le harían falta pero necesitaba apagar su fuego interno o iba a dejar seca a Livis. Dejó de besarme y clavó sus dientes mi cuello. Continué masturbando a Alaye, hasta que orgasmó en mi oído. Húmeda se desnudó por completo y se lanzó contra ...
    ... mi. Tirándome al suelo. Me desnudo a mí también y nos besamos.
    
    –Tengo un arnés en el despacho de Enya. Usadlo.–dijo Nisa.
    
    Nisa recibió todo el miembro de Livis. Nosotras nos fuimos a mi despacho y me puse el arnés. Lo tenía para usarlo con Nisa. No esperaba tener que usarlo con alguna de mis agentes. Una vez la penetré con el arnés, me rodeó con sus piernas.
    
    –No se que me pasa, señora directora. Diosss, dame salvajemente. Follame. Ayúdame.
    
    Alaye sufría. No entendía porque la lujuria la había dominado en ese momento, pero necesitaba mi ayuda. Me centré en su placer, en satisfacer a mi agente. Ella apoyó su cabeza en mis pechos y gimió mientras era penetrada. Por suerte para Alaye, volvió a tener otro orgasmo, que apagó su fuego. Se tapó sus pechos algo avergonzada.
    
    –Volveré en tres días, a la misma hora. Os daré algo. Tenéis una hermafrodita infiltrada. Puedo sentirlo, y no lo digo por el cadáver de la asesina. Y no es ninguna de vosotras tres. Os vigilan.
    
    Livis se marchó como si nada. Solamente con la promesa de que nos daría más información. Alaye se vistió y se marchó avergonzada. Nos encargamos nosotras de avisar del intento de asesinato. En esas que nos llamó Sion.
    
    –¿Estáis bien? Han venido a mi casa unas asesinas, estoy bien.
    
    –Livis nos salvó a tiempo. Y luego se cobró el pago. No nos ha dado mucho, pero dice que tenemos una espía en nuestro equipo y en tres días viene otra vez. 
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