1. La piscina de medianoche continuación intensa


    Fecha: 03/11/2026, Categorías: Gays Autor: nonoyrocio, Fuente: TodoRelatos

    Sin apartar la mirada, salí del agua con decisión y me subí al bordillo, dejando que el agua resbalara por mi cuerpo tatuado y definido. Sentí cómo sus ojos me devoraban en cada centímetro expuesto.
    
    Con un movimiento lento y calculado, bajé el slip que llevaba, dejando al descubierto mi pene ya duro, brillante por el agua, una declaración clara, una invitación sin margen para dudas.
    
    —Ven —dije, la voz firme y cargada de deseo—. Tengo ganas de jugar esta noche.
    
    Él dudó apenas un segundo antes de deslizarse fuera del agua, subiendo al bordillo frente a mí. Su piel morena relucía bajo la luz tenue, sus músculos tensos, listo para responder a ese desafío.
    
    No lo pensé dos veces. Agarré su nuca con firmeza, un gesto de control que le dejó sin aliento, y lo acerqué hacia mí, obligándolo a sentir la presencia dominante que emanaba.
    
    —Dime tu nombre —le dije, apenas un susurro ronco, mientras comenzaba a jugar con sus labios, con la lengua, provocando un escalofrío que recorrió su cuerpo.
    
    Él tragó saliva, su respiración entrecortada.
    
    —Me llamo Jairo —respondió con voz firme, ese acento mulato que llevaba en su piel y en cada palabra—. Tengo treinta años, y no pienso irme sin saber hasta dónde quieres llegar, Robert.
    
    Sonreí con complicidad, la noche nos envolvía, el juego apenas comenzaba, y ya podía sentir cómo el poder se tejía entre nosotros, fuerte, oscuro y delicioso.
    
    Mis dedos se enredaron con suavidad pero con firmeza en la nuca de Jairo, atrayéndolo ...
    ... más cerca, mientras mis labios bajaban por su mandíbula, dejando un rastro de fuego que lo hizo temblar bajo mis caricias.
    
    —¿De dónde conoces mi nombre? —le susurré al oído, la voz baja, cargada de un tono autoritario que no admitía evasivas.
    
    Su respiración se volvió más pesada, sus ojos se clavaron en los míos con una mezcla de desafío y sumisión contenida.
    
    —He oído hablar de ti —respondió, su voz un poco ronca—. Dicen que en este mundo hay pocos como Robert... que domina y destroza al que se atreve a cruzarse en su camino.
    
    La sonrisa que se dibujó en mis labios fue fría, calculada. Me gustaba que me temieran, y que al mismo tiempo me desearan.
    
    Sin soltar su nuca, bajé la mano lentamente hasta su pecho, sintiendo cómo su piel se erizaba bajo mi tacto.
    
    Luego, con un movimiento decidido, agarré su cabeza y lo llevé directo hacia mi pene, duro y palpitante, dejando que sintiera el peso del control.
    
    —Esto es solo el principio, Jairo —dije mientras sentía cómo su lengua rozaba con cuidado, como si tanteara el terreno—. Aquí mando yo, y esta noche vas a aprender qué significa entregarte sin miedo.
    
    Él respondió con un gemido ahogado, abandonándose poco a poco al juego, mientras yo mantenía la firmeza, el dominio absoluto.
    
    La piscina se convirtió en nuestro campo de batalla y santuario. La humedad mezclada con la adrenalina, el roce de nuestras pieles, el sonido de nuestra respiración entrecortada, todo creaba una atmósfera de poder y deseo que ninguno de ...
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