1. Sexo oral en el parqueo


    Fecha: 03/11/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: Andreita, Fuente: TodoRelatos

    Desde que comenzó el semestre, Alejandro se volvió mi obsesión silenciosa.
    
    No era solo por su cuerpo —aunque eso también ayudaba—, sino por esa mezcla extraña entre timidez, inteligencia y una moralidad que a veces rozaba lo irritante.
    
    Quería que Alejandro hiciera el trabajo final conmigo.
    
    No era por el trabajo.
    
    Alejandro tenía su grupo de siempre: tres amigos inseparables, tan nerds como intensos. Tipos de esos que se corregían las fórmulas de física mientras almorzaban o compartían memes que solo ellos entendían.
    
    A mí no me soportaban. Yo era lo opuesto: espontánea, directa, seductora. Los profesores me adoraban y teníamos las mismas calificaciones, y eso les molestaba aún más.
    
    No les gustaba la idea de que yo estuviera “separando” a Ale de ellos.
    
    Y aun así se lo pedí. Directa.
    
    Me dijo que no. Que ya estaba comprometido.
    
    Y yo… lo ignoré por completo los siguientes días.
    
    Sabía que Alejandro se iba a desesperar por mí. Teníamos mucho sexo diario. Él me encantaba. Una cara de niño bueno, cabello castaño y rizos, y un cuerpo de hombre, muy musculoso.
    
    Yo me mojaba mucho solo con verlo. Su timidez o su físico, no sé qué era, pero que no me escogiera me enojaba mucho.
    
    No estaba acostumbrada a eso.
    
    Lo borré de mi radar. Ni un saludo. Ni una mirada.
    
    Lo ignoré en clase.
    
    Y cuando intentaba hablarme, le bastaba una mirada mía para quedarse en silencio.
    
    Pero yo lo conocía. Sabía que iba a venir.
    
    Lo bloqueé de todas las redes ...
    ... sociales.
    
    Solo el vacío. Y su incomodidad cada vez que nos cruzábamos. Y su patético intento de establecer una conversación conmigo.
    
    Días después, salimos tarde de clase. La universidad se vaciaba y la noche traía consigo esa brisa húmeda que anunciaba tormenta. Caminé hacia el parqueo, sola, segura, en silencio.
    
    —Andrea —su voz me alcanzó desde atrás, con ese tono culpable que me fascinaba—. Esperá.
    
    Me giré, cruzada de brazos, bajo una farola que chispeaba.
    
    —¿Qué querés?
    
    La lluvia empezaba, muy débil.
    
    —No me gusta que estés así conmigo… pero no puedo dejarlos solos. Se enojarían. Nos ayudamos todo el semestre…
    
    —¿Y vos qué? —lo corté—. ¿No contás en tu decisión?
    
    Comenzó a llover muy fuerte. Las gotas repiqueteaban en el asfalto, y corrimos hasta mi coche, que estaba más cercano. Entramos sin hablar. El silencio se volvió vapor. Pesado.
    
    Me incliné hacia él. Le acaricié el muslo. Me prendía mucho su inocencia.
    
    —¿Te cuesta tanto elegirme? —le pregunté, mientras mis dedos desabrochaban su cinturón.
    
    Tragó saliva.
    
    —Andrea... por favor… —Él sabía que yo iba a ganar esta pelea.
    
    Así que me incliné y me llevé su verga semi erecta a la boca.
    
    Lenta.
    
    Intensa.
    
    Sabiendo lo que hacía.
    
    Ale amaba el sexo oral. Se corría muy rápido cuando yo me llevaba su verga a la boca.
    
    A mí me gustaba escuchar sus gemidos estrangulados. Siempre me ha gustado el placer de un hombre, y Ale era muy sensible cuando le hacía sexo oral. Quizá por eso era mi favorito ...
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