1. Lesbiana inversa


    Fecha: 03/11/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    A Alba le gustaba desafiar a su madre y eso me venía muy bien a mí, Eva, una de sus mejores amigas. Victoria, la madre de Alba, era intransigente y autoritaria con todo el mundo, pero más con sus hijos. Alba estaba harta y se pasó toda la adolescencia haciendo lo contrario de lo que su madre le pedía y Victoria era demasiado tonta para darse cuenta de que sólo tenía que pedirle a Alba lo contrario de lo que esperaba que ella.
    
    La cosa es que Victoria aprovechaba la mínima ocasión para llamar marimacho a su hija. Alba no era para nada una marimacho, era una chica muy femenina, pero, igual que yo no me sentía cómoda llevando pantalones, a Alba le incomodaban las faldas. A cambio siempre llevaba unos pantalones apretaditos que le marcaban bien sus glúteos de atleta de medio fondo.
    
    - Hija, ponte un vestido alguna vez. ¿No puedes ser cómo Eva? Pareces una lesbiana. - Le dijo Victoria cuando yo me pasé a recogerla para ir a un cumpleaños.
    
    Alba, totalmente heterosexual, me dio un beso sin decir nada. Un beso en el que su lengua rozó la mía.
    
    - ¿Así te vale? ¿Ya no parezco lesbiana o aún sí? - Contestó Alba, ...
    ... desafiante.
    
    La mirada de Victoria expulsaba ira, pero a Alba no le valía, quería ver a su madre explotar. Yo fui una víctima colateral, mejor dicho, una beneficiaria colateral. Alba, sin saber que yo era lesbiana, me dijo al oído que lo sentía por lo que iba a hacer, pero que tenía que hacerlo. No especificó el qué, pero era evidente. Me bajó las bragas delante de Victoria y me dio un besó en el coño. Victoria intentaba fingir que no le importaba. Alba me dio otro beso, esta vez metiendo su lengua en mi vagina. Yo no quise perder la oportunidad y presioné su cabeza contra mi coño para que no se separase de mi coño.
    
    - ¡Cómemelo! ¡Joder! ¡Dale, puta! - Exclamé dejándome llevar.
    
    Alba, orgullosa ella, fue hasta el final. Me comió el coño. Su lengua me dio unos lametones en el clítoris y volvió a mi vagina. A la vez me manoseó el clítoris. Victoria nos gritaba poseída:
    
    - ¡Para! ¡No! ¡Pecadora! ¡Qué desgracia! ¡No!
    
    Yo me corrí en la boca de Alba por la combinación de su comida de coño y la cara de desesperación de Victoria. La sonrisa final de Alba al ver la cara de descolocación de su madre anunciaba un segundo capítulo. 
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