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Noche de Fiesta
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Lesbianas Autor: G1978, Fuente: TodoRelatos
Martina y Leticia, caminaban por las calles desiertas de la ciudad, con sus risas resonando en la madrugada de agosto. Ambas cursaban primer año de medicina y habían decidido celebrar su primer semestre con una noche de fiesta. Martina, con su cabello castaño suelto y ondas naturales, llevaba un vestido corto de algodón con tacones, que realzaban su figura. Leticia, por otro lado, vestía unos jeans ajustados, una blusa sin mangas que dejaba ver sus tatuajes en los hombros y unos tacones rojos. "¡No puedo creer que hayamos terminado el semestre!" exclamó Martina, tropezando ligeramente. "Estoy tan cansada que no creo que pueda conducir. Además he bebido demasiado …" Leticia le pasó un brazo por los hombros. "No te preocupes, Martina. Puedes quedarte en mi estudio esta noche. Eso sí, sólo tengo una cama, es grande y cómoda pero, tendremos que compartirla. Así no tendrás que conducir porque con lo que has tomado, no puedes hacerlo." Martina se detuvo un momento, considerando la oferta. "¿Estás segura? No quiero molestar." "¡Claro que no molestas! No quiero que te pase nada: no estás para conducir; además, si te pasa algo, ¿quién me va a pasar los apuntes?, dijo Leticia. “Jajaja, que zorra eres, menuda amiga!”, contestó Martina. Mientras reían, se detuvieron en una esquina y sacaron sus teléfonos para pedir un Uber. En pocos minutos, un coche negro se detuvo frente a ellas. Se subieron, riendo y charlando sobre sus planes para el verano. "¡Qué noche más ...
... increíble!" dijo Martina, recostándose en el asiento mientras el coche avanzaba por la ciudad. "Lo ha sido, pero ya es muy tarde," añadió Leticia, mirando el reloj. "Son casi las 4 de la mañana. No veo el momento de llegar a casa y quitarme los tacones." Llegaron al estudio de Leticia, un pequeño apartamento en un edificio antiguo. Al entrar, ambas se sintieron inmediatamente cómodas. Encendieron una lámpara en el pequeño salón. "Estoy tan cansada," suspiró Martina, dejándose caer en el sofá. "Yo también. Vamos, pongámonos cómodas: no aguanto más esta ropa ni los tacones … como me duelen los pies," dijo Leticia, quitándose los jeans y quedándose en ropa interior. Martina, sin dudarlo, hizo lo mismo, sintiendo el aire fresco del verano contra su piel. "Gracias por dejarme quedarme, Leti. Eres una gran amiga," dijo Martina, con una sonrisa suave. "Siempre, Martina. Siempre," respondió Leticia, devolviendo la sonrisa, mientras ambas se acomodaban más cerca, sintiendo la cercanía y la confianza de su amistad. Martina, en ropa interior, mostraba un cuerpo esbelto y tonificado. Sus pechos, firmes y redondeados, se destacaban bajo la tela de encaje. Sus piernas, largas y delgadas, parecían interminables y su trasero, firme y respingón, se ajustaba perfectamente a su tanga blanco. Leticia, por su parte, tenía un cuerpo más curvilíneo. Sus pechos, llenos y voluptuosos, se asomaban ligeramente por encima del sujetador. Tenía las piernas, tonificadas por las largas ...