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El inicio de una amistad inquebrantable
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Maria, Fuente: CuentoRelatos
Me presento, mi nombre es María, tengo 34 años, mido 1.63, tez aperlada, nalgona de cintura no muy pequeña pero exalta mi figura curvy. Es mi primer relato y espero hacerlo bien. Hace alrededor de 2 años entré a un nuevo trabajo, la mayoría de los que laboraban ahí rondaban mi edad. Al llegar a la primera persona que vi fue a José, un hombre delgado, alto, el pelo muy corto y una sonrisa simpática, pero parecía que pasaba desapercibida ante sus ojos. Ese primer día me tocó ir con él a una brigada del trabajo y conversamos muy poco, a mí ya me atraía, había algo de él que me provocaba curiosidad por conocerlo más. Pasaron varias semanas, cuando entró a trabajar un amigo de José, su nombre: Omar, él era muy alto, parecía que hacía pesas, tatuado, tenía expansiones en la oreja, usaba ropa muy holgada; en cuanto cruzamos miradas lo supimos, teníamos que estar solos en una cama. Pasaron 2 meses y me invitaron a salir, iban varios de la oficina, obviamente no dejaría pasar la oportunidad de tener a Omar entre mis piernas y sabía que ese día podía ser el principio de alguna aventura. Cabe mencionar que él era un hombre soltero ya que tenía poco de haber salido de reclusión. Me puse un vestido, debajo una lencería en encaje negro, perfume en todo el cuerpo y salí decidida a llevarlo a mi cama. Pasó por mi José con una amiga y Omar, mi corazón palpitaba fuerte aunque ya habíamos platicado varias veces aún me provocaba nervio o tal vez sabía que no tenía buenas ...
... intenciones esa noche y yo misma me saboteaba. Llegamos al lugar, comenzamos a beber, pasaron las horas y José se acercó a Omar para decirle que llevaría a su amiga a casa pero que regresaba. Todos se comenzaron a ir y quedaba el con otros amigos, en un momento se quedó solo, sabía que era ese momento o nunca y me le acerqué pidiéndole que me acompañara a casa pero en un tono juguetón. Me volteo a ver con unos ojos engrandecidos y sin titubear aceptó. En el taxi, me iba metiendo mano debajo del vestido y besando el cuello tan delicioso que yo ya iba mojada. Entramos a la casa y me levantó el vestido dejando mis nalgas descubiertas, me puso de espaldas a él y presionando su pelvis con mis nalgas me besaba el cuello, sentía su verga dura en mi espalda, se agachó un poco y frotaba su verga en la rayita de mi culo con la ropa aún puesta (aún me mojo cuando lo recuerdo) me hizo la tanga a un lado y comenzó a lamer mi intimidad, lo hacía delicioso, pasaba toda su lengua por mi conchita y succionaba mi clítoris muy fuerte. No duré ni 2 minutos y ya escurría agüita entre mis piernas; se levantó, se bajó el cierre y solo sacó su miembro, comencé a mamarlo con tantas ganas, sentí cómo se hacía más y más grande, hasta que ya no cabía en mi boca, en ese momento sentí temor porque no había tenido una de ese tamaño dentro de mí, él me levantó y me recargó a la pared quedando frente a frente, abrió mis piernas y comenzó a meterlo despacio pero muy intensamente, lo hacía lento, parecía ...