1. Grata sorpresa (5)


    Fecha: 05/11/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ventroig, Fuente: CuentoRelatos

    Días más tarde había quedado nuevamente con Laura en la cafetería de siempre, al pasar por la tienda de ropa Sara estaba en la puerta fumándose un cigarro, a lo que me pare a saludarla.
    
    Yo: hola, ¿dándole al vicio?
    
    Sara: sí un poco, pero este es mas light que los tuyos jejeje
    
    Yo: pero los míos dan otros placeres aparte de la nicotina
    
    Sara: ¿Podrías hacerme un favor?
    
    Yo: depende cual sea, dime
    
    Sara: si no es mucho pedir ¿podrías traerme un café con hielo por favor?
    
    Yo: no hay problema, ahora vuelvo.
    
    Al volver de la cafetería con el café, Sara ya estaba dentro de la tienda, entre en ella y mientras ella se estaba tomando el café yo me puse a mirar las faldas que tenía colgadas.
    
    Sara: ¿Buscas algo en concreto?
    
    Yo: ¿qué talla usas? ¿la 40 o la 42?
    
    Sara: venga no empieces Alex…
    
    Yo: esta es la 40 te servirá creo, toma y pruébatela, quiero ver cómo te queda.
    
    Sara: pero si yo no quiero probarme ahora ninguna.
    
    Yo: tú me has pedido un café, y yo a cambio quiero verte con esta falda (ella llevaba un traje chaqueta en ese momento).
    
    Sara cogió la falda y entró en el probador, cuando quería correr la cortina, aguante esta y le negué con la cabeza “déjala abierta, quiero verte, y quítate también la chaqueta”. Sara me miró fijamente como retándome a lo que yo le mantuve también mi mirada hasta que la apartó, se giró y quitó la chaqueta, yo mientras me fui a sentar al banquito que había enfrente del probador, ella se puso de espaldas a mí y se ...
    ... quitó el pantalón, cuando cogía la falda le dije “el tanga lo quiero también fuera”.
    
    Nuevamente giró su cabeza a mi viéndome sentado, se bajó el tanga y lo depositó en una percha, se subió la falda, se la ajustó y se giró hacia mi “buena chica, ahora quiero que te acerques aquí, quiero ver de cerca cómo te queda” al oír eso se le empezaron a subir los colores a la cara, se imaginaba lo que venía a continuación, se puso inquieta, pero se acercó a mí, cuando estaba más o menos a la altura de mis pies, le metí la mano debajo de la falda, notando que todo lo ocurrido hasta ese momento no le había molestado para nada, más bien todo lo contrario, estaba toda mojada.
    
    Así que comencé a masturbarla, mientras nuestras miradas estaban entrelazadas, ella empezaba a gemir, a morderse el labio, empezaba a flexionar hacia abajo y hacia arriba un poco las piernas, de vez en cuando dirigía su mirada a la calle por si pasaba alguien que nos estuviera viendo, en un momento dado le mande ponerse de espaldas a mí, dejé de acariciarle su clítoris para ponerme a follarla con mis dedos, sus movimientos y gemidos cada vez eran mayores, cuando note que estaba alcanzado ya un punto sin retorno, saque mis dedos de su interior, me levante y se los lleve a la boca, a la vez acerque mi polla a su culo para que notara lo dura que estaba.
    
    Cuando estaba limpiando mis dedos con su boca, le susurre al oído “eres casi tan perra como Laura, deberías decirle a tu novio que te trate como tal, pues te gusta ser ...
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