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Mi suegra. El mejor polvo de mi vida
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Miguel, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Me acababa de separar de mi mujer y me quedé viviendo en el mismo apartamento. Mis suegros vivían dos pisos más abajo. Yo me llevaba bien con mi suegra de 60 años y notaba que cuando me iba al trabajo subía a mi casa y me dejaba cosas para comer o me lavaba los platos de la cena si yo no lo había hecho. Una mañana que yo no trabajaba oí à alguien en la cocina así que me levanté rápido y no me di cuenta de que tenía el pene en erección. Al llegar à la cocina vi que se trataba de mi suegra, se dio la vuelta y al verme desnudo con el rabo bien empalmado volvió la cabeza y siguió lavando los platos. Yo me volví à la habitación para vestirme, pero, no sé porque, el deseo comenzó aumentar y mi polla no se calmaba, así que decidí volver a la cocina, me estaban entrando unas ganas locas de gozar a mi suegra y hacia un mes que no había echado un polvo. Me acerqué a ella por detrás y comencé a acariciarle los brazos desnudos, ella se sorprendió y me empujó suavemente. Me di cuenta de que no le disgustaba lo que había empezado a hacer, así que insistí y la rodeé con mis brazos besándola tiernamente en el cuello y en la cara. Me daba la espalda y empecé à desabrocharle la blusa al mismo tiempo que acariciaba sus pechos, cada vez estaba más empalmado y al ver sus preciosas tetas y sus enormes pezones duros casi como mi verga, tuve que hacer un enorme esfuerzo para no correrme. Ella no dejaba de decir: “por dios, si se entera alguien que fornicamos” pero yo notaba que también ...
... estaba excitada. Le remangué la falda del vestido y empecé a acariciarle los pelos de su coñito. Ella vacilante, intentaba alejar mi mano, pero se la deslicé entre las bragas hasta su raja que estaba ya empapada y se la acaricié con el canto de la mano sin penetrar mis dedos para aumentar su deseo. Ella no pudo aguantar mas y empuño mi verga intentando masturbarme torpemente. Le bajé las bragas poco a poco hasta las rodillas, la incliné hacia adelante para poder gozar de la visión de su hermoso culo, me agaché, eché a un lado sus pelitos mojados del coño y comencé a lamer su raja y su agujerito del culo. Tardó menos de un minuto en tener un orgasmo, gemía y se retorcía como un pez fuera del agua. Se dio la vuelta y comenzó a chupármela frenéticamente. Al cabo de dos minutos la levanté, la besé en la boca la puse de espaldas apoyando sus antebrazos sobre la mesa de la cocina y al mismo tiempo que le acariciaba los pezones la penetré, dio un gemido de placer y se volvió a correr, maravilloso orgasmo. Seguí follándola durante casi media hora, ella parecía gozar tanto que no yo podía parar de follarla y de acariciar sus preciosas tetas. Por fin le dije que quería también follarle el culo y llenárselo de semen. Me dijo que no, que eso solo lo hacían los animales, pero me agaché y volví a chuparle el agujerito y a introducirle los dedos, le gusto tanto que en menos de un minuto me dejó darle por el culo, gemía y decía: “yo no sabía que esto era tan rico, que bueno, que bueno esta ...