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NUEVAS PROPUESTAS EN NUEVOS AGUJEROS
Fecha: 10/01/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Nos besamos ardientemente, compartiendo nuestros mutuos sabores. Nuestros cuerpos empardaban el ardor de nuestras pieles. Mi pija palpitaba entre sus piernas. Ella la apretaba con sus muslos. Continuábamos besándonos lengua con lengua. Era lo justo para un misionero. Apoyándome en codos y rodillas me levanté un palmo y estuve a punto de guiar la pija hacia su interior. Mariela me ganó. Me la tomó y colocó el glande entre sus húmedos y gorditos labios. Me fui apretando contra ella. La penetración no tuvo dificultad alguna. Mariela curvó su cadera hacia arriba hasta completar mi introducción. -¡Ay Dani! Hace tanto que quería que me la metieras… -Si tesoro; desde hace 15 años te la quería enterrar. -¡Es así! Todos los días agradecía a Dios que fueras el marido de mi hija. Siempre tuve esperanza de que te fijaras en mí y me propusieras coger. ¡Ella alababa tanto tu actitud en la cama! Siempre me contaba todo lo que le hacías y como le gustaba… ¡Me daban tantas ganas! – Le tapé la boca con tremendo beso de lengua. - ¡Si papito! Tenía que masturbarme cada vez que mi hija me contaba cómo habían cogido. ¡Tesoro, te tengo tantas ganas! No hice comentarios. ¡No hacen falta! Mariela es suficientemente explícita. Casi no la escuché. ¡Totalmente dedicado a serrucharle la concha! -Mari… ¡tesoro! ¡Voy a acabar! -¡Dámela papito! ¡En la boca! ¡Dámela! – Prácticamente se tiró entre mis piernas. La pija está en su boca en el momento de mis sacudidas, bien adentro, sin pérdidas…, ...
... cinco espasmos de abundante semen. -¡Uy dio! ¡Cuanta! ¡Uuummmmm…! – Es infinitamente placentero ver a una mujer de los atributos de Mariela, en cuclillas, con sus tremendas tetas a la vista, su culazo bien expuesto, con la boca abierta, la lengua afuera, los ojos en blanco, tragando la pija y la eyaculación correspondiente. Me la sostuvo con la mano, mientras la otra sopesaba las pelotas, y no desperdició una gota. -Con razón mi hija siempre te pedía que le acabaras en la boca… ¡No era para no quedar embarazada! ¡Era para tragarse tu lechita! ¡Es riquísima! Ambos tirados en la cama, de costado… Enfrentados, su pierna derecha sobre mi cadera. Una de mis rodillas entre sus muslos, en la entrepierna, palpitando el temblor y la humedad de la concha. Una de mis manos acariciando su espalda, sus hombros, su cuello. La otra gozando de sus tetas… y…, pasando por el ombligo, le metí un par de dedos en la concha. El momento de distenderse…, aunque yo no puedo evitar lamer sus axilas, el sudor bajo los globos de las tetas, sus orejas y su cuello… Mariela se estremece, como si de electricidad se tratara… ¡Una hembra tan caliente! ¡Cuántos años me perdí! No tengo dudas de que, aún casado con su hija, se hubiera dejado coger por mí. -¡Ay Dani! ¡Me hacés sentir tan bien! ¡Es tan placentero tenerte adentro! -¡De igual manera me siento yo! ¡Qué se detenga el tiempo! -¡Si, si! ¡Así, como ahora, siempre! – Los dedos de una de mis manos recorren clítoris, vulva, ano…, y los llevo a mi boca. ...