1. Mi nueva pasión canina.


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Zoofilia Tus Relatos Autor: Mamavergas, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Ya hace mucho que me nació el gusto por la zoofília. Eran los tiempos de los DVDs y ya compraba mucho material para masturbarme viendo mujeres cogiendo con perros. Me parecía lo más morboso y perverso que jamás había visto, pero era tan excitante justo por su sabor prohibido. Mujeres mamando y dando sus culos a uno o varios canes a la vez. !Qué locura tan deliciosa y sucia! !Qué filia tan propia de putas, comportándose como auténticas perras! ! Amo el bestialismo desde entonces!
    Con el tiempo me surgió la necesidad de compartir y contar mi filia a alguien. Fue justamente a una amiga profesora, con la que tenía juegos sexuales y compartía fantasías, a quien consideré la persona ideal para confesar mi pasión por el bestialismo. 
    Recuerdo que la invité a casa para jugar, como de costumbre, a las ocurrencias eróticas que nos surgían en el momento. Ese día era mi oportunidad de hacerle saber mi placer culposo a mi cómplice. Con cierta dificultad, le conté de mis DVDs porno que tenía en una colección 'muy privada'. Ella reaccionó con sorpresa, cómo que 'muy privada'. Dado que ella ya había visto varios, de qué hablaba yo con aquello de 'material muy personal'. Entonces, dijé claro y fuerte: !!videos de zoofília!!. Para mi sorpresa, ella no se escandalizó y, por el contrario, me pidió que le dejase verlos. Con gran alegría lo hice de inmediato. Ella miraba atenta y gustosa las escenas. Ahora, el sorprendido era yo. Fue entonces que me comentó que ella bañaba a su perro y que le ...
    ... gustaba acariciarle las bolas y lavarle la barriga hasta llegar a su pene. Ambos, excitados al tope, terminamos cogiendo como nunca.
    Aquí viene lo triste, no la volví a ver jamás. Cosas de la vida, perdimos comunicación por razones que no vienen al caso.
    Años después, tuve una novia culona y piernuda como pocas. Paseaba con ella por las calles y todo mundo volteaba a verla. En uno de tantos paseos, de pronto sucedió lo inesperado: ella fijó su mirada en 'algo' que para mí fue una gran revelación. Frente a nosotros estaba sentado un perro con la verga de fuera, rojiza, brillante, carnosa y enorme. Apenada, al darse cuenta de que la había cachado viendo el miembro del animal, agachó la cabeza. Se sentía avergonzada. Te gusta?, le pregunté...ella no respondió. Ya en casa, le mamé la panocha, y le metí la verga por el culo al mismo tiempo que le decía 'soy tu perro, puta mía'.
    Y de nuevo el problema, el juego le era excitante, pero ni hablar de llevar esto a un plano real, ella se negó a tener sexo con un perro de verdad. Nunca cuestionó mi gusto pero nunca lo realizaría. Al final, terminamos y no la volví a ver.
    Fue a través de redes sociales que conocí a una amiga bisexual, que escuchó mi pasión por la zoofília. Se dijo interesada, ya que la verga de los perros era distinta a la de los hombres y eso sería algo nuevo. Eso es absolutamente verdad, el pito canino es distinto anatómica y fisiológicamente al humano. Traté de convencerla, le pedí permitirme verla mamando una verga ...
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