1. El metro lleno y yo también


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Román Salazar, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... centímetros porque no cabía en mi mano, se la sobé y la jalé hacia atrás y adelante, mientras el bajó mi pantalón y guío su miembro hacia mi culo, la sentí ya mojada y me removí, una de sus manos me soltó y después sentí dos dedos que entraban en mi culito, llenándolo de algo que parecía crema o gel, hizo un remolino con sus dos dedos, yo sentí un escalofrío en mi espalda y apreté sus dedos, los sacó y entonces aquella verga empezó a frotarse en mi culo e intentar entrar, sus manos tomaron mis nalgas y las abrieron y así su miembro me centró y empezó a entrar, yo estaba en las nubes, ya no me importaba nada, ni que  me vieran al prender las luces del metro o alguien se diera cuenta, la verga por fin entro por completo, yo sentía cada centímetro dentro de mí y me sentí lleno, su verga parecía tener vida propia, parecía latir y moverse dentro, aquel hombre era un experto sin apenas moverse me estaba cogiendo de una manera increíble, parecía que nunca acabaría, yo cerré lo ojos y pensé que el tiempo se detuvo, apreté con las nalgas su verga una y otra vez de tal forma que sentí como suspiraba y jadeaba hasta ...
    ... que su cuerpo y su verga se tensaron, lo apreté más porque no quería que aquello acabara y entonces sentí aquel chorro caliente, parecía una cascada de agua densa, tibia y lechosa, apreté y apreté hasta que el empezó a retirarse suavemente y poco a poco, todavía me metió sus dedos removiéndolos dentro de mí, yo deseaba que metiera toda su mano pero no pasó, finalmente me acarició las nalgas, pellizcándolas y subió mi ropa, se me acerco por la nuca y susurró suavemente, tienes un culito delicioso, ojalá te encuentre de nuevo, yo bajé mi mano y la pasé hacia atrás sobando su verga y apretando sus huevos, quería voltearme, verle a la cara y chupársela, pero entonces las luces se encendieron y el tren avanzó, al llegar a la siguiente estación el hombre con trabajos bajó y yo bajé a la siguiente, salí a la calle, busqué un baño público y me senté para recibir su leche en mi mano, la olí y me la lleve a mi boca saboreando aquel néctar.
    En adelante me he vuelto más atrevido, cuando veo la oportunidad toco y sobo alguna verga, he tenido suerte y algunas veces me han dejado hacerlo, lo que me provoca un gran placer. 
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