-
El Encuentro
Fecha: 15/01/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Román Salazar, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
El Viaje Cada vez que se subía al metrobús la necesidad era la misma, buscaba sentarse en la orilla que da al pasillo, acomodar y abrazar la mochila con la mano derecha hacia el mismo, cerrar los ojos fingiendo dormir y rogar que alguien se acercara, acomodándose junto a él, esperando que se colocara a su lado, con su su cuerpo, en especial su vientre junto a su mano y se repegara a ella, para que poco a poco pudieran tocarse mano y vientre y que tal vez, solo tal vez, él se quedara pegado a su mano para que con ella acariciara ese preciado trozo de carne que tanto ansiaba sentir no solo en sus dedos. La Presencia Él sube varias estaciones adelante, el Metrobús ya va bastante lleno dada la hora, por supuesto que no hay asientos vacíos y por ello se queda de pie en el pasillo, justo a su lado. La sensación de cercanía le llega e imperceptiblemente baja la cabeza y abre levemente los ojos para revisar si en verdad está junto a él, así es, un hombre con una mochila colgada al frente y una chamarra larga, abierta que le llega a la altura de su muslo, al corroborarlo se acomoda y finge que duerme, ladeando la cabeza cada vez que el vehículo frena, acelera o arranca. Entonces poco a poco siente como aquel cuerpo se empieza a pegar a su mano, acomodando la chamarra a los lados para que no se note, con un contacto mínimo pero significativo, algo parecido a la esperanza se instala en su cuerpo. Se queda quieto, solo su mano percibe y entonces siente como con cada movimiento del ...
... Metrobús el roce se repite lento, suave pero inequívoco. La Sospecha. Siente el contacto, ahora cálido y vivo, claro que algo se mueve en su mano, entonces empieza a seguir el compás del movimiento del vehículo y del otro cuerpo, rozando ahora con un poco más de presión, con mayor intención, poco a poco va abriendo los dedos de su mano para poder abarcar eso que ahora siente que crece, hasta piensa que se está humedeciendo. El corazón late más aprisa, las ganas se apropian de su cuerpo y su mente y empieza a plantearse opciones para algo más. Un Silencio Compartido. El cuerpo a su lado ahora ya no disimula, hace como que la gente lo empujara y frota con mayor fuerza en su mano, ya no es casualidad, ahora es intencional y sobre todo muy agradable, ambos, mano y vientre se unen y tocan, el abre y cierra levemente los dedos para abarcar la mayor superficie posible. Entonces el extraño en un momento que pareciera casual haciendo como que se acomodara la chamarra, baja su mano y aunque el no lo ve, abre el cierre de su pantalón, que por cierto es algo amplio y separa los dos extremos de la bragueta y en algo que le parece un milagro se va acomodando poco a poco para que su mano quede exactamente en la entrada, cubriendo además con la chamarra la mano y parte de la mochila. No puede creerlo pero no quiere evitarlo y en un momento en que el vehículo arranca acomoda su mano e inserta poco a poco los dedos, frotando y buscando palpar aquel anhelado miembro, para su fortuna de ...