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Un sueño cumplido
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Agustín I, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Renata tenía 29 años y Octavio 43, se conocieron en el mismo edificio en que ambos trabajaban, con frecuencia se encontraban en los pasillos, en la cafetería, en la entrada en la salida, en el estacionamiento, poco a poco se fue trabando algo parecido a una amistad, él acudía a la oficina de Renata a tomar café y viceversa, fueron descubriendo que había una atracción sexual sin que ninguno de los dos diera el primer paso, entre otras cosas, por la diferencia de edades y porque el jefe de Renata era amigo de Octavio y en algún momento le comentó que le gustaba y que buscaría tener algo con ella. Aún con ello ambos se lanzaban miradas, se tocaban subrepticiamente, se buscaban, hasta que finalmente ocurrió. Era un marte, ella se había puesto el vestido que más le llamaba la atención a Octavio, color blanco, con botones al frente, el último a medio muslo, de suerte que al sentarse siempre dejaba apreciar las bragas y las medias y zapatos de medio tacón que realzaban su figura. Al medio día, fue a la oficina de Octavio a tomar un café y a disfrutar de la vista de la plaza, en cuanto Octavio le tendió la taza se dirigió al balcón, abrió la ventana y se colocó frente a él, la luz de fuera hizo que el vestido se trasluciera dejando admirar su figura caso desnuda, se apreciaban perfectamente sus nalgas apenas cubiertas por las bragas y el triángulo que se le formaba entre los muslos y las nalgas. La verga de Octavio respondió de inmediato a esa visión, se cambió a un ...
... sillón para apreciar mejor la vista que se le ofrecía y que Renata ignoraba, fueron varios minutos, se dio la vuelta una vez que terminó el café y se sorprendió de que Octavio se hubiera sentado frente a ella y no tras el escritorio, camino hacía la salida con ese andar que a todos hipnotizaba, él la detuvo pidiéndole que viera algo que tenía en la computadora, reencaminó sus pasos hacía el escritorio, se inclinó para ver el monitor, Octavio se levantó del sillón y se dirigió al escritorio con una erección muy notoria que Renata sintió al momento que pasó atrás de ella para sentarse frente a la computadora. Ella bajó la vista y pudo apreciar un movimiento dentro del pantalón lo que le produjo cosquillas en la entrepierna, la tensión sexual era muy fuerte, ella se dio la vuelta y quedó frente a él, a un lado del sillón, el espacio entre uno y otro batón dejaba apreciar la pucha debajo de las bragas, ya era inevitable lo que iba a ocurrir. Él extendió el brazo para rodear y le puso la mano en la cadera atrayéndola, no se resistió y se aproximó, se levantó, se puso frente a ella, coloco ambas manos en la cintura, pegó su cuerpo al de ella y buscó la boca que ella le ofreció, fue un beso largo, lleno de urgencia, de deseo, sus lenguas jugueteaban, se mordisqueaban los labios, las manos de él bajaron de la cintura a las nalgas, las acarició suavemente por encima del vestido, las separó con pequeños apretones, recorrió las manos entre ellas, la verga se movía en el vientre de ella ...