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Harry Potter y La Transgrecion de la rivalidad (Tercera Parte de la transgrecion de la amistad)
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: jeraro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Me arrastré hasta el baño de Myrtle la Llorona, las lágrimas nublaban mi visión. La humillación, el dolor, la rabia… todo se acumulaba en mi pecho, haciéndome difícil respirar. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo mi mejor amigo, Ron, pudo hacerme esto? Las últimas semanas habían sido un infierno, un ciclo de abuso y desesperación. Entré al baño, buscando un poco de paz en la oscuridad y el silencio. Allí estaba, acurrucado en un rincón, Draco Malfoy. Sus ojos, usualmente llenos de desprecio, estaban ahora húmedos, reflejando mi propio dolor. La ironía no se me escapaba. Un pensamiento oscuro, prohibido, se apoderó de mí. La rabia, la frustración, la necesidad de control… todo se fusionó en un deseo retorcido. Levanté mi varita, la punta temblaba ligeramente. "Incarcerous", susurré, y las cuerdas mágicas se enrollaron alrededor de Draco, atándolo con fuerza. Sus ojos se abrieron con sorpresa, luego con terror. Intentó forcejear, pero era inútil. La magia lo mantenía cautivo. Me acerqué a él, mi corazón latiendo con fuerza, una mezcla de miedo y excitación recorriendo mi cuerpo. "¿Qué… qué estás haciendo, Potter?", jadeó, su voz temblorosa. No respondí. Me incliné sobre él, sintiendo su aliento en mi rostro. La lujuria, oscura y voraz, me consumía. Mis manos se movieron sin mi permiso, desabrochando su camisa, sintiendo la suavidad de su piel bajo mis dedos. "Por favor… no", suplicó, pero yo ya no podía detenerme. La dominación, el control, la venganza… todo ...
... se mezclaba en un torbellino de emociones. Lo besé, con fuerza, sintiendo su resistencia inicial, que pronto se transformó en gemidos ahogados. Mis manos exploraron su cuerpo, sintiendo cada curva, cada músculo. Sus gemidos se hicieron más fuertes, más desesperados, pero yo no me detuve. Lo desnudé por completo, admirando su cuerpo pálido y delicado. Lo miré a los ojos, buscando una señal de arrepentimiento, de odio, de cualquier cosa que justificara lo que estaba a punto de hacer. Pero solo vi miedo. Lo penetré, sintiendo su cuerpo tensarse bajo el mío. Un grito desgarrador escapó de sus labios, mezclado con gemidos de dolor y placer. Me moví con fuerza, sin piedad, sintiendo la sangre manchar su piel. "¡Más fuerte!", gritó, y yo obedecí, perdiendo el control por completo. El clímax llegó, una explosión de placer y dolor que nos sacudió a ambos. Caí sobre él, jadeando, sintiendo su cuerpo temblar bajo el mío. Myrtle la Llorona gritó, un chillido agudo que resonó en el baño. "¡Asesinato! ¡Asesinato!", gritaba, flotando frenéticamente. En ese momento, la puerta se abrió de golpe. Severus Snape entró, su rostro inexpresivo, pero sus ojos brillaban con una furia contenida. "Potter", siseó, "lleve su libro de pociones a mi despacho y espéreme allí". Me levanté, sintiendo la vergüenza y el arrepentimiento apoderarse de mí. Miré a Draco, su cuerpo ensangrentado, sus ojos cerrados. La culpa me golpeó con fuerza, pero ya era demasiado tarde. El daño estaba ...