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Mi Gorda de puta con tres
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... transparente y la putifaldita, sin calzones. Ya era obvio que cada vez que pasaba junto, era para acariciarla, para manosearla, para cachondearla y ya no era únicamente las nalgas, también los pechos, las piernas, y la chucha. Su colega en esta etapa comenzó a chuparle los pezones sujetándola por las nalgas, ella le apretaba el palo, ya muy duro. En una de esas salidas, les dije: Les voy a pedir algo, les voy a pedir que al terminar, le den $60.00 cada uno, diciéndole que es por sus servicios Pasamos a tomar unos tragos, por lo menos eso fue lo que se dijo hipócritamente, ella se vistió diferente, solamente un hilo dental muy transparente y los zapatos. Bueno y un moño en el cabello. Ya no, nos atendió, se quedó sentada entre los visitantes y yo atendía, Con los dos moviéndole los pechos, paseando por las piernas y el conejo, la putita inquieta movía las piernas, alizando a los dos. Después me dijo que, en esos momentos, recibió por primera vez, unos dedos por el chiquito. Pronto todos ya estábamos encuerados. Y había desaparecido el hilo dental. Cachondeada por los tres se bajó a mamarnos. Se alternaba una pica y otra como si fueran caramelos, eran longanizas listas para darle placer. La muy puta era fácil. Nos estaba mamando por turno metiéndose uno y otro con las dos manos pajueleando al otro. El amigo decía respirando hondo. ¡Que puta es! ¿Siempre es así? Su colega decía: Siii, ...
... siempre fue así… una zorra, una perra. Aprovechando que estaba arrodillada sobre mi pito, el colega se la enchufó, moviéndola enérgicamente, en seguida su amigo hizo lo mismo. Yo la tuve mamándome todo el tiempo. Le decía: Si cariño, sí… así es como te gusta, cachando, con dos vergas bien metidas… ¡Sigue así mi gallinita, si… eres muy puta! Descansamos un poco tomando algunos tragos, manoseándola levemente. Repuestos, su colega le preguntó a cual pescuezona quería hacerle el mameluco, pues le quería empujar los frijoles. Ella sonrió feliz y se le bajó al nuevo amigo. Como la vez anterior le untó un gel, le repasó el chiquito con los dedos, y sin más, y sin que ella mostrara ninguna inquietud le dejó ir el badajo hasta el fondo, ella pujaba y hacía gemiditos de placer El amigo inicialmente abría los ojos, pero en cuanto quedó libre ese aniz, se lo metió también. Se la chingó con ganas. En cuanto eso, el colega se lo volvió a poner en la boquita, que ella abrió obedientemente, diría que golosamente. Me había mantenido pacientemente siendo mamado, pero cuando e amigo terminó, tuve que revisarle también el agujerito. Y que me limpiara el sable después. Con los dos nuevos jinetes asistiendo. El amigo decía: ¿De donde es esta putona, tan caraja? Ni te cuento, la conozco hace tiempo. Y siempre ha sido muy puta. Al salir, le entregaron lo pactado, con lo que pasó a ser puta profesional…