1. La noche que cogí con mi tía


    Fecha: 03/02/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Carlos Ríos, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Relato 100% real, esto pasó cuando tenía 18 por allá en 2017, mi tía Sandra trabajaba con nosotros en el negocio familiar, ella siempre fue muy amable y cariñosa conmigo, para sus 40 y tantos estaba muy nalgona, pocos pechos y ya la cara un poco arrugada. Nunca la vi con otros ojos que no fueran de un sobrino, pero yo tengo un problema y es que siempre tuve la mente muy sucia y morbosa, en ese entonces tenía novia y deseaba a mi suegra, tenía unas tetotas y le robé algunas fotos de su celular (eso es para otra historia), el punto es que a mí tía le contaba sobre mis ganas a mi suegra, ella lejos de juzgarme me seguía la corriente y hasta me decía cosas sobre mi suegra; que se metía con casados y no tenía vergüenza, pero en persona toda una "santa". 
    Un día en las fiestas del pueblo la invité a salir en la noche a mi tía para ir a cenar y así, nada extraño la verdad, fuimos por una pizza y fuimos a un campo de béisbol vacío y oscuro, ahí comiamos dentro del carro mientras hablábamos de la vida, entonces en un momento de silencio me lanzó una pregunta.
    -entonces le tienes ganas a tu suegra?- lo dijo con un tono poco pícaro.
    -claro tía, incluso a usted le tengo ganas- le puse mi mano sobre su pierna esperando una reacción.
    Ella poco reflexiva me dijo que no era correcto eso, y entonces yo me ...
    ... sentí poco mal por eso, ya iba a decir que era broma, pero en eso pasa su mano sobre mi mejilla y me vio con ojos de deseo.
    - seguro que también deseas a tu tía?- preguntó con una voz baja casi sensual.
    No respondí con palabras, mi mano fue directo a su pierna y de ahí a sus pechos, noté como su respiración se aceleró y como dejó escapar un suspiro corto. Nos pasamos para el lado de atrás del carro, ahí le bajé los pantalones y ella los míos, me masturbaba y yo a ella, no me la quiso chupar para mí mala suerte. Entonces le termine de abrir las piernas e hice lo más parecido a un misionero como puse, sus piernas en mis hombros y mis manos sobre sus caderas en una va y ven que resonaba en rico por el choque de nuestros cuerpos. Ella gemía rico, ya habia cogido con mujeres mayores, pero mi tía gemía como una muchacha, no nos dijimos cosas sucias por más que yo quería hacerlo, pero el contacto visual me derretía de placer y amor. No duré mucho por la exitacion y me vine sobre su abdomen.
    -que hicimos? Esto no está bien - eso me hizo sentir mal y la lleve a su casa.
    No me dirigió la palabra en el resto del viaje y eso me hizo sentir fatal. Ya al día siguiente se veía normal y por las noches hablábamos y me mandaba fotos donde podía ver su culo, no volvimos a coger pero me daba fotos para recordarla. 
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