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Saboreando chocolate
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Bisexuales Tus Relatos Autor: Neo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... sobre todo su glande, las venas resaltadas, el grosor y el tamaño me volvían loco. Abría mi boca lo más que podía intentando introducirla por completo pero mi garganta no cedía, entre mamadas, lamidas y succión poco a poco entraba más y él lo disfrutaba. En cierto momento sentí como él me jaló, me dió unos besos y me puso encima suyo, mientras me besaba acariciaba mi cuerpo y toqueteaba mis nalgas, yo estaba totalmente excitado cediendo a sus encantos, lentamente fue metiendo sus dedos en mi trasero mientras yo gemia de placer yentre susurros me incitaba a dejarme penetrar, al principio me negaba por temor, pero poco a poco fui cediendo y terminé por aceptar. No tardó mucho para acomodar su verga en mi trasero y después de una buena lubricación fue metidndola lentamente, era excitante pero doloroso, sentía como mi trasero se dilataba a medida que su verga iba entrando, en poco tiempo y con una gran sonrisa me avisó que la tenía completa dentro mío, mi cara de sorpresa fue inevitable. Pasaron unos minutos para que mi trasero se acostumbrara a aquel tamaño sin dolor y en aquel momento empezó lo mejor. Lentamente se empezaba a mover mientras yo gemia, su velocidad empezaba a aumentar con el pasar de los minutos y ...
... la resistencia de mi culo. En pocos minutos ya me tenía cabalgando aquella verga hermosa que me hacía gritar por la habitación. Sus movimientos, su verga dentro mío y la excitación del momento me hacía gemir a gritos mientras él también lo disfrutaba gimiendo y penetrandome sin piedad. Aquellas fueron las mejores horas que pude pasar cogiendo, hicimos todas las posiciones, cogimos en toda la habitación, nuestros gritos retumbaban la habitación. En definitiva era la mejor experiencia que estaba teniendo. Después de una gran cogida y estando en cuatro mientras me cogía sentí como su hermosa verga se venía dentro mío a chorros calientes y satisfactorios. Los dos nos unimos en un gemido final para luego caer rendidos en la cama. Nos pusimos cómodos nuevamente para tomar un descanso, entre besos y caricias sentía como mi culo chorreaba su cálida leche. Después de un buen descanso decidimos pasar allí la noche, aprovecharíamos el fin de semana para gozarlo juntos. Debo confesar que mi culo quedó adolorido después de aquel fin de semana, pero la excitación de haber tenido esa gran verga dentro mío hizo que valiera la pena. Con el tiempo volvimos a tener más encuentros, no tan seguidos pues mi culo no soportaría tanto.