1. VEREMOS QUE PASA


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Si la menor duda, por lo menos para mí, no es ético ni elegante, hacerle el “seguimiento”, o “acoso”, como llaman algunos, a la propia empleada doméstica, por más buena que esté. 
    Lo que pasa, es que a veces la situación no te permite ser ético ni elegante, sobre todo si la susodicha, además de estar buenísima, hace todo lo posible para que vos te des cuenta y, cuando la “patrona” no está y vos te encontrás de casualidad…, o no tanto, en tu casa…, te muestra, no solamente con su movimiento, sino también con miradas y sonrisas…, y adecuada elección de vestimenta, sugerente y complaciente, todo lo que le importa tu presencia…
    Así fue ese miércoles, dado que tuve que quedarme para completar algo en mi compu, y mi esposa, tal como es lo propio, fue a su trabajo, en la correspondiente escuela secundaria, y yo, “tristemente”, me quedé solito en casa…
    -Ingeniero…, ¿le vendría bien que le prepare un cafecito?
    -Gracias Alcira…, es usted muy amable…, no quiero que se moleste…
    -Para nada, ingeniero…, ninguna molestia, será un placer…
    Alcira trabaja en casa desde hace dos años. Es una soberana hembra de unos 45-50 años…, en buenísimo estado, desde el cabello a los pies… ¡Todo lo tiene perfecto! Una morocha de perfecta “piel canela”, mejor que la canción de Bobby Capó…, alrededor de 1,65 de alto…, más o menos…
    Es bellísima. Un rostro perfecto, inmensos ojos color vino tinto, cuerpo con todo lo que hay que tener, dimensiones en perfecta armonía -más allá de un par de kilitos de ...
    ... más que, sin duda, se dedican a resaltar sus tetas y su culo…-, robustas y bien torneadas piernas, pequeños tobillos y pies para besar dedo por dedo…, además de una permanente sonrisa –siempre que no esté mi esposa-, como si me invitara a gozar…, una boca con tamaño y labios hechos para aprisionar mi pija –tal como lo imagino y deseo-, cintura, caderas y culo que acompañan a la perfección la dimensión de sus tetas, muslos listos para ser mordisqueados en la ocasión propicia.
    A partir del momento que me ofreció el café, no pude hacer otra cosa que pensar como haría, que “técnica” usaría, para poder cogérmela.
    Al final… ¡ninguna técnica! Para eso pasaron dos años de total recogimiento y paciencia, sin la menor sugerencia en generar una acción que nos brinde placer.
    Cuando me trajo el café, tomé la tasa y la apoyé en el tablero-escritorio-mesa de trabajo.
    No sé si es producto de mi imaginación; me dio la impresión que, en algún momento, entre que me ofreció el café y me lo trajo, había cambiado algo, tal vez se sacó el corpiño…, ¡los pezones se notaban como nunca antes…! ¿Y la pollera? ¡Ahora apenas llegaba a la mitad del muslo…! ¿Ella también pensó que había llegado el momento? 
    No dudé más. 
    -Alcira… ¡estás más hermosa que nunca! – Le tomé ambas tetas con las manos…
    No se retiró, ni hizo ningún movimiento de rechazo. Sonrió con total entrega.
    -¡Desde que te conozco que te deseo! ¡Sos tan hermosa! – Se acercó, siempre con mis manos en las tetas y me tomó del cuello, ...
«1234»