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Mi primera vez
Fecha: 04/04/2019, Categorías: Gays Autor: phil, Fuente: SexoSinTabues
... me trataba de autoconvencer, era gay, soy gay, y me sentí bien con ello. Tras ese beso, me dijo “espera” sonriendo y se marchó del salón. Lo oía rebuscar en su cuarto, sentía curiosidad de que estaba haciendo, pero a la vez lo sabía. Llegó con un condón en la mano, tras verlo, puse mis brazos sobre su cuello, el los suyos sobre mi cintura, puse sentir el frío envoltorio del preservativo en mi espalda, nos besamos con intensidad, sus manos bajaban a mis nalgas y las acariciaban. Terminó nuestro beso y yo solo lo miraba y sonreía. Antes de nada, me volví a arrodillar y se lo chupé un poco más. Logró la mayor erección que le había visto hasta entonces. Me volteó y puso a cuatro patas sobre el sillón, y comenzó a besarme desde la mitad de la espalda hacia abajo. Me besó ambas nalgas, lo que me hizo un poco de cosquillas, que junto con los nervios me dejó escapar una pequeña risita. Yo era virgen hasta entonces, pero él sabía lo que hacía. Comenzó el primer beso negro de mi vida, se sentía delicioso, mi cuerpo entero temblaba de la excitación. Se detuvo, me volteo, abre el condón y le ayudo a ponérselo. Me vuelvo a posicionar y siento la punta de su glande en mi ano. “Si” le susurré con un escaso hilillo de voz y siento como poco a poco comienza a penetrarme. Avanza lentamente hasta que la mete entera, dolía mucho (para que mentir, seguro que prácticamente todos lo sabemos, sobre todo la primera vez). Se tumba sobre mi ...
... espalda, siento su barba en mi nuca. “Tranquilo” me susurra suavemente al oído. Una mano me abraza bajo mi pecho, la otra me masturba amablemente y su boca me besa cariñosamente mi cuello. Unas lágrimas de dolor se escaparon de mis ojos. Mi corazón palpitaba como loco, era un momento perfecto. Cuando nota que mi ano se relaja un poco y yo estoy más tranquilo comienza a bombear lentamente. El dolor poco a poco fue desapareciendo dejando lugar al placer. Un placer que no hacía más que aumentar, empiezo a moverme yo, acompañando sus movimientos, siento sus caderas chocar con mis nalgas, el movimiento de sus testículos… Como nos fundíamos en uno solo. Gemíamos de placer. Cambiamos de posición, me tumbo en el suelo, en la alfombra boca arriba, pongo las piernas sobre sus hombros y seguimos. Con mis brazos lo traigo hacia a mí, lo beso y en ese mismo instante eyaculo, el me penetra un par de veces más y siento como se llena el condón con su esperma caliente. Saca su pene de mí y quedamos abrazados en el suelo, estando él sobre mí. Nos volvemos a besar. La luz del Sol que entra por el ventanal nos despierta. Son casi las 12 del medio día. Nos quedamos dormidos en el suelo, deben de haber sido las 4 am cuando acabamos. Tras un beso de buenos días, nos duchamos juntos dónde me volvió a penetrar. Tras eso, desayunamos desnudos. Nos vestimos y salimos a pasear por la ciudad como otras muchas veces. Solo que esta vez íbamos de la mano.