1. Conociéndonos mejor


    Fecha: 04/03/2026, Categorías: Masturbación Tus Relatos Autor: Amazona, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Me despierto, nuevamente. Aún es de madrugada. La pasión nos había durado casi dos horas. Jamás había tenido relaciones con un hombre, pero ahí estábamos en la cama, desnudos, en posición fetal, él tomándome como si siempre hubiera sido suya. Como si fueramos pareja desde hacia tiempo, o al menos empezaba a sentirlo así. Quien iba a imaginar que tres días bastarían para tener esos sentimientos y más los días y semanas siguientes que procederé a contarles. 
    Aquella primera noche juntos, al despertarme por segunda vez, aún de madrugada, me sentía especialmente querido, abrazado por un hombre grande y cariñoso como Mosõ. Toda su hombría ya descansaba entre mis nalgas, grande cabeza abajo, aún con su jugo derramado e impregnado en él, en mis muslos pero principalmente derramado desde mi ano. Pude sentirlo, había asomado mi mano. Sentía toda esa humedad. Toque y froté varias veces, aún asombrado, no podía creerlo. Me gustaba recordarlo por momentos, cómo me había tomado, sujetado y frotado su gran pene en mis partes para luego penetrarme sin más. Su explosión había sido increible, pero me di cuenta que le habia costado. Será que él.....Hace unos años había conocido a un señor que una vez totalmente fuera de contexto me comentó que tenía problemas al momento de tener sexo, caro que era una persona mayor. Quizás Mosõ padecía de algo similar, si bien su miembro era grande y carnoso en reposo pude sentir que le costó un tiempo estar en su punto para poder acceder y un poco mas ...
    ... disparar toda su leche en mi interior, aunque quizás también yo era demasiado precoz. Me gusta pensar que gracias a mí fue mejorando su performance y que mi culo aún al día de hoy es medicina para su verga. Sin dudas lo mejor son los besos porque ahí comienza la pasión, pero ahora yo disfruto mas su miembro en mi boca y él cavar mi hoyo y disparar su semen lo mas adentro posible. Pero volviendo a aquella primera noche, yo aún palpando toda nuestra humedad, sentí también su cariño posesivo, no me soltaba. Esta vez sí percibía que estaba en un sueño profundo. Me respiraba en la mejilla, adormilado y exhausto. Pobre, habiamos trabajado duro desde el miércoles. No tanto como los operarios pero la contabilidad de material y la inspección tiene lo suyo, sumado al clima y el ambiente. Quiera levantarme, necesitaba ir al baño, asi que lo aparté de mí lo mejor que pude para evitar despertarlo y que pudiera seguir descansando. Me costó un poco pero más costó cuando me erguí, sentía algo de dolor, supuse lo obvio. Jamás me habían penetrado. Caminé algo incómodo en la oscuridad donde por momentos me reflejaba la luz nocturna exterior. Afuera se apreciaba nublado, lo recuerdo porque tronaba por momentos. Llovería el fin de semana. Ya era sábado. Estuve en el baño un buen rato, me lavé y limpié mis partes luego de hacer mis necesidades. Cuando regresé a la cama, aún adolorido, miré a Mosõ a la distancia. Estaba mirando al cielo. A él también lo besaba el reflejo nocturno, la luz invertía su piel ...
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