-
Mi ex me prostituye y me gusta II
Fecha: 08/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: Alcoporo1, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... La sonrisa que apareció en la cara de Liliana (Victoria), ya era un poema.Y su condena. El futuro de Liliana, como lo plantearon Martín y Silvia, era el de esclava. MI esclava; yo ya había decidido convertirme en su dueña. Por lo menos para entrenarla. Después,¿venderla?Posiblemente. Martín me confesó hace poco que Silvia en un principio (hija de puta) quería colocarme en una subasta de esclavas.Que chicas como nosotras (profesionales, docentes, estudiantes) bien domadas,se venden en cifras exorbitantes. Para la prostitución no hay problemas, entramos bastantes y permanentemente al negocio.Pero el mercado de esclavas de alto nivel ya es otra cosa. Tampoco faltan, pero el numero ya es muy reducido, porque requiere un trabajo más exquisito,más delicado.Encima, y por lo general, estas chicas entran al ruedo con "restricciones" (debido a que en general tienen maridos, hijos, o profesiones que las hacen conocidas, por ejemplo periodistas), lo que limita en parte su uso como objeto de perversiones,Solo en parte, y no siempre. A veces, la condición de esclava paga su precio.Una esclava es una esclava, por más restricciones que tenga,El dueño las tiene para hacer con ellas lo que le venga en ganas, Para eso pagó fortunas.Y el morbo de dañar con palizas, torturas y mucho dolor el cuerpo de una mujer (con su pleno consentimiento y aceptación),educada, querida, cuidada y respetada,es ...
... infinito.Siempre, siempre, existe la forma de remediar algunos excesos.También siempre hablando de esclavistas responsables, como los son todos los que manejan ese nivel de víctimas de la trata.Espero haber zafado de eso, aunque nunca se sabe; tengo clientes muy poderosos a los que les encantaría tenerme absolutamente sometida,más sabiendo que soy esposa y madre, y cada vez que los veo hablando con Silvia o con Martin, me corre un frío por la espalda...aunque también un calor en la concha.tanto todos ellos como yo sabemos que lo que pretenden es algo totalmente posible, si soy bien manejada.Y Silvia mejor que nadie.Tengo que estar muy atenta,por que si me enganchan, tengo que darme por perdida, o sea, en terminos de mi profesión, contadora en blanco, esclava en negro.De suceder, ¿tendré que aceptar mi destino? Y sí. No me quedará otra.Son las reglas de este juego.Que me encanta jugar.Aún sabiendo que para los otros el objeto de ese juego sean "derechos" sobre mi cuerpo, a veces mi espíritu masoca insidiosamente trabaja para ellos, cuando soy obediente, disfrutando estar de rodillas, empeñandome en mostrar mi cara de sufrimiento al cliente que lo provoque.Por momentos me veo como la princesa Leia con el bikini dorado, y me gusto, pero en plan mucho más sumiso. En definitiva: esclava es una palabra que me gusta para otras, pero hay momentos,cada vez más seguidos, que me gusta para mí. Tengo que tener cuidado.