1. Castigada y amarrada


    Fecha: 18/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: Creampie, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    La habitación huele a sexo crudo: sudor salado, coño empapado, semen viejo de rondas anteriores y el leve olor metálico de la excitación extrema.
    Ella —Sarah— está boca abajo, el torso aplastado contra el colchón, las tetas aplastadas y los pezones rozando la sábana áspera ya manchada. Las muñecas atadas con cuerda de yute áspera a los postes de la cama, tan apretadas que ya tiene marcas rojas y moradas en forma de brazalete. Las rodillas separadas al máximo, un spreader bar de metal frío sujetándole los tobillos, obligándola a mantener el culo en alto y expuesto como un animal en celo. Un plug anal grueso de silicona negra ya la había preparado durante una hora: lo sacó hace minutos, dejando su ano abierto, rojo e hinchado, palpitando visiblemente, con un anillo de carne inflamada que se contrae y relaja como si respirara.
    Él camina alrededor de la cama como un depredador, la polla dura como piedra, venosa, goteando precum en hilos largos que caen al suelo. Se detiene detrás, le agarra el pelo con fuerza y le tira la cabeza hacia atrás hasta que el cuello forma un arco doloroso.
    —Mírame mientras te destrozo el culo, puta. Quiero ver cómo se te saltan las lágrimas cuando te lo meta hasta las entrañas.
    Ella jadea, los ojos vidriosos de lujuria y miedo delicioso.
    —Hazlo… rómpeme… quiero sentir que me partes en dos…
    Escupe tres veces seguidas directamente sobre su agujero ya dilatado: saliva espesa que se desliza dentro, mezclándose con el lubricante natural que le ...
    ... chorrea del coño. Coloca la cabeza bulbosa contra el anillo externo —que ya está flojo pero todavía resiste— y empuja sin piedad. No hay preámbulos suaves esta vez. La punta entra con un pop audible, y ella grita, un sonido gutural que se quiebra en sollozo. Él no para: empuja más, centímetro a centímetro, sintiendo cómo las paredes internas calientes y aterciopeladas se abren a la fuerza alrededor de su grosor inhumano. Cuando llega a la mitad, el esfínter se contrae en espasmo violento, intentando expulsarlo, pero él lo ignora y clava el resto de un empujón brutal hasta que sus huevos chocan contra el clítoris hinchado.
    El grito de ella se convierte en un aullido largo y tembloroso. Siente cada vena de su polla rozando las paredes internas, estirándola hasta el límite, presionando contra lugares que nunca habían sido tocados tan profundo. El dolor es blanco, cegador al principio, pero se transforma rápido en un placer sucio y adictivo que le hace arquear la espalda y empujar hacia atrás pidiendo más.
    Empieza a follarla como un pistón desbocado: embestidas largas y violentas que la hacen rebotar contra el colchón. Cada salida deja el ano dilatado y cavernoso, rojo brillante, con las paredes internas rosadas asomando ligeramente antes de que vuelva a entrar con un sonido húmedo y obsceno —schlop, schlop, schlop—. El perineo se abulta visiblemente con cada embestida profunda, como si su polla estuviera empujando desde dentro hacia el coño.
    Ella se masturba con furia: tres dedos ...
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