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Nadie nos tiene de curiosos
Fecha: 26/03/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Centinela2000, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Desde chicos, mi hermana y yo nos gustaba espiar a nuestros padres cuando culiaban, según ellos esperaban a que nos durmieramos y ya muy noche o en la madrugada nos despertaban con sus quejidos, resoplos y gritos de placer. Mi hermanita y yo nos levantabamos asustados pensando que ocurria algo malo con ellos o que discutían. Mi hermana y yo nos levantabamos y nos asomabamos por la puerta de la habitación de nuestros padres y ahí los veíamos gozar, luego comprendimos que no peleaban sino que que algo les gustaba, según nuestra inocencia. Así pasaron un par de semanas hasta que mi hermana y yo no aguantamos y quisimos experimentar en carne propia que era lo que sentín nuestros padres, el porque de tantos gritos de placer. Como mi hermanita y yo compartíamos cama, nos desvestimos, me puse sobre el cuerpo de mi hermanita y nos moviamos restregando nuestros cuerpos y nuestras partes íntimas, y ahí estabamos dos infantes desnuditos uno encima de otro intentando repetir lo que nuestros padres hacían, sin embargo, no pudimos encontrar ese placer, no entendíamos porque hacer ese movimiento les gustaba tanto si nosotros no sentíamos nada; lo hicimos por muchas noches pero nada de nada. Al llegar a nuestra adolescia, mi hermana ya tenía como 15 y yo 16, llegando del colegio con un calor de la gran puta, nos quitamos el uniforme, pero al ver a mi hermana desnuda, blanquita, con unas tetitas saliendo en forma de limoncito, con unas aureolas grandes color rosa y una vagina abultadita ...
... con pelitos creciendo, se me fue parando la verga; mi hermana me miró y se rió y, ella fue quien me propuso que volvieramos a experimentar lo que haciamos de niños tratando de copiar a nuestros padres. No me lo dijo dos veces cuando, ahí mismo en el suelo ella se tiro completamente desnudita y yo me tiré encima de ella. Cabe señalar que en aquel entonces, no había internet ni teníamos celulares, además nuestros padres nunca nos hablaron de sexo, lo poco qu sabíamos era lo que nos enseñaban en el colegio en la clase de Educación Sexual. Una vez sobre mi hermana, comenzamos a restregar nuestros cuerpos, el calor hacia que comenzaramos a sudar como locos hasta que sentimos nuestras partes super mojadas, al fijarnos pensamos que ella o yo, alguno se había orinado, sin embargo vimos que los fluidos eran muy babosos y comenzamos a sentir mas rico que decostumbre. Continuamos moviendo nuestros cuerpos reestregandonos hasta que, en uno de los movimientos, la punta de mi verga entró en la vagina de mi hermana, a ella le dolió un poco, sin embargo, yo sentí calientito, baboso y apretadito, algo indescriptible para ese tiempo y para nuestra edad. Continuamos con los movimientos, hasta que de repente, por lo resbalozo de nuestras partes intímas, la verga volvió a entrar dentro de la vagina de mi hermana, pero esta vez, fue de un solo golpe hasta la base de las bolas. Mi hermana pegó un grito y yo sentí delicioso, pero paré, con continué con los movimientos hasta esperar que le pasara ...