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La Aldea de los Pijufos – Versión Hard Capítulo: Pitufo Cuckold
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Tus Relatos Autor: Vergamorcilla, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
La Aldea de los Pijufos – Versión Hard Capítulo: Pitufo Cuckold En lo profundo del bosque de La Teja existía una aldea secreta donde las reglas eran claras y brutales: castidad, plugs anales grandes, y obediencia total a Putifina Bukeke, la reina pijufa de coño peludo gris y strap-on negro de 35 cm que nunca se sacaba. Entre todos los pijufos había uno especialmente patético: Pitufo Cuckold. Era un pijufito flaco, bajito, con una pija chiquita de solo 9 cm que siempre llevaba encerrada en una jaula de castidad rosa con candado. Su plug anal era el más grande de la aldea (12 cm de diámetro), porque Putifina decía que “un cuckold debe tener el orto bien abierto para cuando llegue el verdadero macho”. Pitufo Cuckold estaba casado con Putifina Bukeke (sí, la reina misma lo había elegido como esposo oficial para humillarlo mejor). Todos los días tenía que ver cómo su “esposa” se cogía a los pijufos más dotados mientras él permanecía atado en una sillita al lado de la cama, con la jaula rosa apretándole la pija inútil y el plug vibrando dentro del orto. Una noche normal en la aldea: Putifina Bukeke estaba sentada en su trono de vergas talladas. Llevaba solo el strap-on negro y una corona hecha con plugs usados. A su lado, atado en su sillita de humillación, estaba Pitufo Cuckold, con la jaula rosa brillando y el plug anal zumbando. —Traigan a Garchamel —ordenó Putifina con voz ronca. Garchamel entró: pijujo enorme, musculoso, con una verga de 32 cm gruesa y ...
... venosa que ya estaba dura como piedra. Se paró frente a Putifina y le dijo: —Mi reina… ¿hoy también vas a hacer sufrir al cuckold? Putifina sonrió, se levantó y se sentó en la cara de Pitufo Cuckold, plantándole su coño peludo gris directamente en la boca. —Lameme mientras miro cómo me coge el verdadero macho —le ordenó. Pitufo Cuckold empezó a lamer como un desesperado, tragando la crema espesa de su esposa mientras veía cómo Garchamel se acercaba por detrás y le metía los 32 cm de una sola estocada a Putifina. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda, y empezó a cabalgar esa verga enorme mientras su marido le chupaba el clítoris desde abajo. —Mirá, cuckold… mirá cómo me rompe tu esposa un pijujo de verdad —gemía Putifina mientras Garchamel la embestía sin piedad—. Tu pija chiquita nunca va a poder hacer esto. Por eso llevás jaula y plug… para que sepas cuál es tu lugar. Garchamel la cogía cada vez más fuerte. El ruido húmedo de la verga entrando y saliendo llenaba la aldea. Putifina se corrió gritando, apretando la cara de Pitufo Cuckold contra su concha mientras le chorreada crema caliente por toda la boca. Cuando Garchamel se corrió adentro de ella, Putifina se levantó, se dio vuelta y se sentó sobre la cara de su marido otra vez. —Ahora limpiame, cuckold. Tragate la leche de un pijujo de verdad. Pitufo Cuckold lamió obedientemente el creampie espeso que le salía del coño de su esposa, tragando la leche de Garchamel mezclada con los jugos de Putifina. Mientras ...