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TE VOY A BESAR ABAJO (en lo posible)
Fecha: 13/04/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... posible…, o sea…, con total conocimiento de la oportunidad propicia, sin veedores molestos a la vista. Esos momentos eran los que iniciaron nuestra confraternidad, dado que Naty, con la mejor de las ondas, no dejaba jamás que mis manos estuvieran alejadas de ella, cada vez que, de alguna manera, aunque fueran solamente segundos, su cuerpito estuviera a mi alcance. Además, por si hiciera falta, sus cariñosas manitas afelpaban suavemente mi entrepierna siempre que fuera posible. Demás está decir que me ocupé afectuosamente de que ejerciera sus “tareas” en todo momento posible. Ella tiene 5 añitos, y el próximo año la instalarán en casa de una tía, en la ciudad, donde, conviviendo con una primita de su edad, iniciaría la escolaridad…, y parece que quiere llevarse los mejores recuerdos de su estadía campesina y de mi breve paso por su vida. Es así que comenzó a pararse entre mis piernas cuando, al atardecer, nos sentamos algunos familiares y personal, a tomar mate y hablar de los acontecimientos diarios. En principio, no sé si por casualidad o porque ella lo había “estudiado”, me ofreció un sillón de jardín para que me sentara, de manera que quedaba paradita entre mis piernas, con la colita apoyada donde se manifiestan mis deseos y calenturas…, cosa que la criatura alentaba rosando su culito, en principio suavemente, contra el monte de la lujuria y la perversión que insistía en formarse entre mis piernas… Digo “en principio”, pues no mucho después, solamente al inferir que ...
... los “extraños” se enfrascaban en apasionantes discusiones sobre el tiempo y las obras, su contacto se hizo manifiestamente lujurioso, tal como yo lo alentaba, al rozarme como al “descuido”, justamente donde mi libidinosa personalidad quería, no perdiendo oportunidad de acariciarme zalameramente en donde notaba como el bulto se iba agrandando… Tal era la situación cuando Naty me preguntó si había visto la potranquita que el papá había traído de la estancia vecina, no sabía si definitivamente, o solamente para criarla junto al potrillito que hacía poco había parido la yegua madrina. Yo no tenía idea de ello, dado que tenía bastante ocupándome de mi trabajo como para entrometerme en las tareas campesinas…, ¡pero ella insistió que la fuéramos a ver! Naty era una criatura encantadora, ni flaca ni gorda, solamente lo suficientemente rellenita para hacer desaparecer caprichosos huesitos con florecientes carnecitas alrededor del ombliguito, de los jamoncitos, del culito…, y del creciente pináculo que ofrecían sus pezoncitos, lujuriosamente expuestos bajo las finas camisetitas o remeritas que la criatura lucía permanentemente, así como los exiguos pantaloncitos que lograban apenas, cubrir sus opíparos glúteos… -¡qué me enloquecían!-, además de lucir los gorditos labios inferiores, permanente tentación para manifestar mi lujuria y perversión. -Bueno, Naty preciosa, si vos me lo pedís, te acompaño… - Le respondí acariciándole el cabello, sin la mínima intención de disimular la carpa ...